• México extiende las fronteras de Estados Unidos

Miguel A. Rocha Valencia

Aclaro que la teoría no es mía, fue planteada por especialistas en el diplomado de Análisis de Coyuntura impartido por Educación Continua de la FCPyS de la UNAM, y parte de un principio básico: El Destino Manifiesto de Estados Unidos que en resumen plantea el crecimiento de esa nación más allá de sus fronteras “por la autoridad divina o de Dios”.

En ese entonces pareció una teoría excesiva, pero cuando Vicente Fox a quien se acusó de pro yanqui planteó su Plan Puebla Panamá, llamó la atención y hoy que se presenta un programa de desarrollo para la misma región incluso con el apoyo o bendición de la CEPAL, hay que verlo con calma, sobre todo porque existe la instrucción desde Estados Unidos, de frenar la migración y abrirse nuevos mercados.

No olvidemos el antecedente de que en su reciente visita a México, el yerno de Donald Trump, ofreció a López Obrador inversiones de empresas estadunidenses por diez mil millones de dólares para Centroamérica.

Inversiones que no provendrían de “hermanas de la caridad”, sino de empresas que están dispuestas invertir para ganar.

Tampoco dejemos de lado que para el proyecto del Tren Maya, se prevé una inversión nacional de sólo el diez por ciento, lo cual dejaría en manos de inversionistas privados el mayor peso de la obra.

La mayoría de los trenes en México, están en manos extranjeras desde que Ernesto Zedillo los desincorporó.

Aderecemos este tema con el proyecto del Tren Transistmico. Ni hablar de la refinería de Dos Bocas, cuya construcción nadie se explica, al menos no a nivel de los que sí saben.

La cereza en el pastel sería la cancelación del NAIM y la nula importancia a la crítica de tirar a la basura no sólo a la obra de infraestructura más importante en la historia del país, sino de al menos 500 mil millones de pesos, sumando los 200 mil que se deben, las pérdidas por depreciación de moneda y las que registraron en Bolsa los inversionistas.

Bueno ni siquiera importó a la actual administración perder la confianza de inversionistas cuyos dineros no llegan. Se benefició a los aeropuertos de Los Ángeles, Dallas, Houston y Panamá. Es decir, intereses estadounidenses.

Lo que se ve es una insistencia por llevar inversión, especialmente extranjera al sureste, donde las empresas de Estados Unidos están apuntadas siempre que haya negocio. No tienen fines sociales sino simplemente crematísticos, dinero.

Así las cosas, regresamos al inicio de la teoría en la cual los inversionistas se quedan a explotar los recursos de la biosfera y extienden la frontera de Estados Unidos hasta Centro América, donde México cumple con la función de cedazo para frenar migración y narcotráfico por tierra, en tanto abre un mercado de 180 millones de consumidores.

Ni hablar de la reforma laboral a la que urgió EU y a la cual fue sumiso nuestro gobierno y congreso para tener contentos a los gringos.

Con todo esto se cumplen varios fines que interesan a los estadunidenses: contención de migración, inseguridad, acceso a recursos naturales y a un mercado de consumidores mayor y a la extraterritorialidad que dicen es su Destino Manifiesto.

Claro, el concepto de territorialidad ha evolucionado, tanto como que hoy hablamos de la existencia de una quinta frontera que no tiene límites, pero que ya es sujeta de convenios como el de Budapest contra la ciberdelincuencia, a lo cual agregaría, el ciberterrorismo y la  ciberguerra.

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