• Desde que se negaron los recursos al INE se sabía que el mesías lo haría a su modo

Miguel A. Rocha Valencia

Seguro de que ya no me lee ni mi hija Rosario porque ya se fue de vacaciones y están hartos de la agenda del Ganso, me ánimo a insistir en el juego perverso del machuchón de Palacio Nacional quien no se va a arriesgar a un revés en una consulta constitucional y por eso nuevamente llama a la ilegalidad de sus encuestas patito para que le digan lo que quiere oír: que siga en el poder.

Por eso desde el inicio dio instrucciones a sus lacayos que cobran como diputados federales para aprobar un presupuesto donde pasaban la guillotina al INE negándole los millones de pesos necesarios para la consulta legal y que debe contar con el mismo número de casillas del proceso anterior, como lo establece la Ley de Revocación de Mandato.

Lo nuevo es que contó con la complicidad abierta del desvergonzado dizque ministro de la Suprema “corta” de Justicia de la Nación para hacerle segunda y determinar que el Instituto Nacional Electoral debe cumplir con el mandato legal aun sin recursos.

Pero no le dijo cómo y con qué instalar las casillas necesarias ni preparar al personal para para tal ejercicio, solicitado por cierto solamente por los morenos porque la oposición ni siquiera lo desea.

Pero además, nadie dice que el actual presidente no termine su periodo, ni siquiera a aquellos a quien ofende consuetudinariamente, es decir a todos quienes creemos que el país está en un caos por inseguridad, economía, salud, observancia de la ley, opacidad, corrupción, pero sobre todo, dividido y en retroceso, así como por la opacidad con que se maneja la cuarta.

De tal suerte que el ganso quiere organizar y ya dijo que lo haría, su propia encuesta o consulta con los recursos que “el pueblo disponga. Con ello, el machuchón incurre nuevamente en un llamado fuera de la ley que aprobaron por mayoría sus sirvientes de San Lázaro.

Eso era desde el principio en este espacio lo comentamos. Una consulta a modo, no constitucional y con todas las de la ley donde se corre el riesgo de que la gente acuda y masivamente le digan que se vaya, lo cual no hará a pesar de las encuestas que lo colocan en un amplio margen de preferencia.

Es decir, el mesías tropical juega a ganar, pues es obvio que quienes organizarían dicha consulta serán o serían los mismos que hoy recorren calles (con recursos del Ejecutivo mismo) violando también la ley, pues recolectan firman legales y apócrifas para una “ratificación” de mandato, cuando de lo que se trata es de una posible revocación.

De entrada se trata de un vil engaño y muestra que el caudillo de Tepetitán está más que gobernando, en una plena campaña en la cual lleva 21 años para sostenerse en el poder. Administrar la cosa pública para el bien de los mexicanos es secundario, lo importante es continuar a cargo de la presidencia. (presidencia con minúsculas)

Por eso no le importa si fallecen más de 300 mil mexicanos por la pandemia, si cierran 400 mil Mypimes dejando en el desamparo a por lo menos tres millones de trabajadores, muchos de ellos que iniciaron su migración hacia Estados Unidos o si los asesinatos superan los 107 mil muertos, ni mucho menos si se viola la ley con sus procedimientos o si la corrupción es ya un signo de su mala administración.

Lo importante es conservar el poder, aunque sea de manera ilegal, incluso por aclamación como al menos lo intentará seguramente.

Pero además, intentará llevarse entre las patas a los consejeros electorales que se arriesgan a sufrir la ira del profeta cuatrotero como Lorenzo Córdova y Ciro Murayama; a otros ya los dobló como lo hizo el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, que resultó más que lelo, tan corrupto para dejarse avasallar y sumarse al lado oscuro de la Ley.

Lo único bueno en todo esto es que el ganso se abre de capa, se reconoce a sí mismo como lo que es y si eso no lo apreciamos los mexicanos, mereceremos el trato ignominioso del tirano que además de incapaz de gobernar, se burla de sus seguidores a voz en cuello y se someten.

Por Mi Raza Hablará el Espíritu