• Ganso dejó en claro que no le importa el diálogo, se impone y muestra su rostro

Miguel A. Rocha Valencia

Desde hace años lo digo, a lo largo de las últimas tres décadas el Ganso de Macuspana mostró lo que es: un sujeto mentiroso y autoritario, sin diálogo, impone su voluntad porque antes se lo permitieron y hoy con el poder, muestra cínicamente su rostro totalitario.

Usó la fuerza frente a la debilidad de adversarios con mayor poder y se impuso. Vendió caro su amor a quien lo quiso comprar en otros tiempos y hoy, impone su ley simplemente porque la tiene en la mano y a quien se resiste, le toca descrédito, condena y si no coopera, chantaje o cárcel.

Por eso no debe sorprendernos lo que hoy ocurre, ni que sobaje y ofenda a su secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero cuya imagen y presencia en el poder Judicial usó para legitimar su discurso de justicia y combate a la corrupción, hasta someter a la Suprema Corte de Justicia, como lo hace con su ex amigo empresario y exjefe de la oficina d la Presidencia, Alfonso Romo; a ambos los ofende y descalifica en público. En términos coloquiales “le vale madres”.

También por ello le da lo mismo lo que digan las mujeres, la mitad de la población del país de sus posiciones misóginas, no va a tender puentes de diálogo y saca a las féminas de su gabinete a exhibirse en una foto forzada donde ya nadie sonríe ni grita “es un honor…”. Las tiene sometidas por las buenas o las malas.

No dudo que la titular de Gobernación soporte las humillaciones por el chantaje de que es objeto por parte del Profeta de la 4T, como ocurre con magistrados, políticos opositores, empresarios y muchos de sus colaboradores que pecaron y hoy pagan su penitencia. Para eso sirven los archivos. ¿O a poco alguien creía que el perdón y la impunidad eran gratis?

Y hoy, se descara, se siente fuerte, con el respaldo suficiente para sacar las garras y hacer ver quién es en realidad el caudillo de Tepetitán y cuáles son sus intenciones políticas y si algo sale mal recurrirá a su viejo truco de culpar a los adversarios, a los conservadores como en el caso del movimiento femenil, que para su desgracia es internacional, o sea que también en Francia, España, Italia, o en América del Sur atentan contra él ¡pobrecito peje! Es víctima de un complot internacional y todos en el mundo quieren verlo fracasar.

Por eso el desangelado discurso de la ex ministra víctima de misoginia dentro del gabinete presidencial donde reconoce que la deuda con las mujeres sigue vigente. Se le olvidó decir que al menos 16 millones de mexicanas, de esas que son manejadas por los conservadores, carecen de servicios de salud; son las más pobres y quienes más necesitan servicios incluyendo sus funciones reproductivas.

Ni hablar de las prestaciones laborales; aún peor con la pandemia donde el desempleo las ha golpeado más y engordan la informalidad donde no hay acceso a servicios de salud, créditos o jubilaciones. La situación se torna de abandono y orfandad cuando se habla de poblaciones indígenas, rurales. Se vuelven entonces en apetitoso botín electoral que el Mesías tropical comprará con dádivas que como si fueran de su dinero, se las recordará en cada visita, como lo hizo durante su reciente gira por el sureste.

El mismo secretario de Hacienda, Arturo Herrera reconoce que la no incorporación de casi 12 millones de mujeres a la economía afecta el potencial económico de México donde las féminas ocupan uno de los menores niveles de participación en el mundo.

Por eso para el profeta tabasqueño, los pobres deben existir, de ahí que no le importe mejorar las condiciones de vida de los mexicanos, menos de las mujeres, ya que entre peor estemos, más agradecidos estaremos por las limosnas presupuestales que compran votos.

De ahí que tampoco le interese destinar el presupuesto suficiente a la salud, combatir pandemias o enfermedades crónicas que están generando decenas de miles de fallecimientos. Los muertos no votan, pero si los familiares agradecidos con la dádiva. El mismo profeta aceptó que en dos años, el suministro de medicamentos sigue como deuda, pero no la paga y mientras el número de muertos se acumula.

El pretexto es el de siempre: “los de antes así nos dejaron”, pero no reconocen que llevan más de dos años en el poder, más de la tercera parte de un sexenio donde no han hecho nada salvo aumentar la cartera de pobres, minar las instituciones que con todo y corrupción funcionaban, precipitar a México a uno de sus más oscuros momentos económicos, elevar la deuda pública en más de dos billones de pesos sin que esto se refleje en desarrollo, crecimiento o bienestar.

En salud, el presupuesto lleva estancado por abajo del tres por ciento del PIB, mientras en Suramérica hay países que destinan el cuatro por ciento y en Europa unos hasta el 10 por ciento. “Así lo dejaron”, es el recurrente pretexto, pero entonces ¿Qué hace la Cuarta Transformación? Nada, ni en salud, corrupción donde hoy estamos peor que con la mafia en el poder, la opacidad creció, la criminalidad cobra más víctimas y la economía va en picada.