Miguel A. Rocha Valencia

  • Todo se vale con el ganso, incluyendo mentir, robar, abusar, traicionar y ser impunes

En primera fila como un desafío, en la mañanera estuvo la delincuente Delfina Gómez, secretaria de Educación, acusada de violar la Ley Electoral, como una muestra de que en la 4T ya no ocultan su corrupción y la impunidad de que gozan en esto que se llama Cuarta Transformación y resultó un cambio en quienes encabezan la mafia en el poder y liderada por el Ganso de Macuspana.

Delfina que en abierto desafío dijo en el Senado que ella no se prestó a la ordeña de salarios de empleados texcocanos para canalizarlos a la campaña de su mesías tropical quien hoy le otorga una medalla al mérito por robar, delinquir y mostrarle sumisión, fidelidad absoluta, a ciegas.

Pero como ella, muchos más, la lista se engrosa iniciando por el propio machuchón, quien, en sus homilías mañaneras, confiesa sin rubor, ser un delincuente que, mediante el chantaje y métodos oscuros, financió sus largos años de campaña para hacerse de un poder omnímodo, donde el único que cuenta es él y uso a los más necesitados como peldaño para alcanzar sus ambiciones.

Justo el día en que la organización Human Rights Watch, señaló que “las violaciones a los derechos humanos y la impunidad siguen siendo la norma en México, sin cambios durante el gobierno” del profeta olmeca, y que el Tribunal Electoral determinara que Delfina Gómez sí cometió un delito electoral, exhiben a la funcionaria en primera fila de la mañanera.

Con ello, el ganso manda el mensaje de que no sólo son radicales sino también son corruptos, mentimos, robamos y traicionamos, y ¿qué? Para eso tienen el poder, para otorgarse a ellos mismos la impunidad de que gozan los hijos, hermanos, cuñadas y demás parientes del ganso, así como todo aquél que le es fiel a ciegas.

Los de casa no sólo reciben impunidad, pueden ser ineptos y rateros, sino además se les premia con cargos públicos de manera ilegal donde hacen y deshacen con el presupuesto, roban y dejan robar a sus cuates a través de contratos y concesiones directos, sin la licitación que establece la norma, pagan sobre precios, con fallas multimillonarias que corrigen con dinero público el cual se despachan a sus anchas. Eso es lo que quería el caudillo de Tepetitán.

Y lo peor, lo hacen con desfachatez, con tal cinismo que agreden, nos gritan en la cara lo que son, lo presumen y lo frustrante es que muchos mexicanos de bien los aplauden, claro muchos por ser parte de esa mafia y otros porque de alguna manera se benefician de ella. No les importa lo que se roban o desperdician del dinero público como los mil millones del Tren Maya, los 600 mil millones de la cancelación del NAIM, la pérdida de confianza en los inversionistas, los casi 460 mil millones de pérdidas en Pemex, su deuda de casi un billón de pesos, el fraude del Banco del Bienestar, el ejército de promotores que son los 30 mil Siervos de la Nación.

Tampoco parece pesar el manifiesto y público enriquecimiento de muchos de los actuales funcionarios que reparten entre sus familiares los favores del poder y donde los Nahle, Bartlett, Rabindranath, los hermanos e hijos, presumen con descaro lo que les da la 4T: riqueza e impunidad.

A cambio, quiebran instituciones o las corrompen y a quien se resiste lo persiguen con infundios, amenazas y chantajes, sepultan inversiones, rechazan socios que no se someten a sus reglas y hacen de la ley lo que les viene en gana, la interpretan a su manera y desprecian ordenamientos constitucionales.

Por eso no les importan los 460 mil muertos (oficiales) de la pandemia ni los 109 mil asesinatos que convierten a México en uno de los países más inseguros del mundo. 

Se muestran tal cual son, cínicos y rateros, ellos se cobijan, ninguno es acusado o despedido por inepto o corrupto; simplemente los rotan, aunque no cubran los perfiles y eso, le cuesta al país mucho dinero, ese que le regatean al INE para realizar la consulta en favor del Peje, que sea cual sea el resultado, ganará. NO se olvide que nunca en su vida ha aceptado una derrota o error. Lo que seguirá de esa “consulta gansito”, ya lo sabemos, servirá para “ratificar” que los mexicanos lo queremos mucho y reconocemos en él al mesías soñado durante décadas y le deberemos el nuevo México, ese donde el fracaso, la improvisación, ignorancia, pobreza, corrupción y muerte, serán los distintivos de la Cuarta Transformación. Así que en un año Human Rights Watch, volverá a decir lo mismo ¡y qué!