Miguel Ángel López Farías  

Le hemos dado vueltas a ese tema, como las avestruces enterramos el rostro, no queremos asomarnos, pero la realidad muerde más fuerte y nos recuerda que a los jóvenes se les debe mucho. La falacia de que significan una preocupación  para distintos gobiernos ha sobrevivido desde hace sexenios.

¿Recuerda la tomada de pelo del gobierno de peña con aquel programa «del primer empleo»?

Una serie de incentivos para las empresas y que estas contrataran chavos,  la idea y programa fracaso. ¿Por qué a un joven recién egresado, le cuesta tanto trabajo encontrar empleo? ¿Y cuando lo consigue normalmente se trata de uno en donde recibirá tres o cuatro mil pesos? ¿Que se está haciendo mal en cuanto a lo que debería ser una plataforma de preparación y capacitación universitaria que lo único que se arroja son profesionistas brutalmente maltratados por el mercado laboral?

Vemos como el campo de oportunidades se achica para ellos, observamos que en la ruleta de opciones gana mas quien se dedica a «bisnear», o sea, que sin ningún requisito universitario se entregan a actividades que les dejan más dinero, sea este el comercio ambulante o cualquier otra actividad, legal o ilegal, pero tan atractiva por los niveles  de ingresos que se llegan a tener.

¿Ha visto a un médico cirujano recién graduado poder comprar carro y casa? ¿ y qué me dice del chavo que vende lentes piratas o relojes? Lo primero que hacen es comprar una motoneta…y no se levantan por ingresos diarios de mil a mil 500 pesos, ¿puede ganar eso un ingeniero recién graduado del poli?

¡Eso no sucede! las señales están equivocadas, mientras en naciones como Japón se preocupan por preparar a conciencia a sus nuevos profesionistas ofreciéndoles un  mundo de incentivos a corto plazo, y les refuerzan el sentido de pertenencia y orgullo a una empresa , a su país, a su comunidad.

Aquí se envía el mensaje de que quien no aporte o haga algo sencillamente será merecedor de una beca generando una perversa relación entre un partido político y su nueva bolsa de clientes, mientras, el resto de los que si forman parte del engranaje productivo se les condena a la miseria del servir bajo un modelo de semi esclavitud, con todo y tienda de raya.

Las reglas de este juego no pueden continuar así, la fábrica de profesionistas desocupados o mal pagados está profundizando aun más el abismo de las diferencias sociales, el modelo educativo debe ser replanteado para que desde el motor de la vocación se encuentren las potencialidades de los jóvenes y que su talento se traduzca en un  nuevo orden de las cosas, pero involucrando firmemente a todo el estado, elementalmente a el universo de empleadores, que se vaya mas allá de la mediocre condición de contratar bajo esquemas leoninos y de pírricos salarios a los jóvenes.

Son cientos de miles los que se encuentran en ese desierto laboral y de ingresos, son jóvenes que le han dedicado mucho a su preparación, y tal vez no sea la suficiente, pero para ello se requiere volver sobre los ejes de una educación de calidad y colocada en las vías de la realidad nacional.

En México todo se pagar barato, los salarios, significan para una inmensa mayoría una cadena que obliga estar atada a ella eternamente, solo las cúpulas reciben los beneficios de esa gran base piramidal de la mano de obra universitaria barata.

Que los jóvenes tomen idea y conciencia de esto serviría mucho para que desde su posición de protesta sepan ejercer la presión suficiente y provocar que las cosas cambien.

Y tienen que ser ellos , los jóvenes, los que empujen estos cambios, pues no creo que al gobierno le inerte mucho eso de tener que lidiar con egresados muchos más despiertos, críticos y exigentes..y muchos ,pero muchos empresarios, dueños de industrias, difícilmente abrirán la cartera para soltar mejores salarios… eso no pasa. e

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here