«El principal activo de una empresa es el capital humano que logra el crecimiento de la organización. La inversión fija bruta hace rentable la producción, pero el trabajador con su calidad incrementa las ventas que se reflejan en el EBITDA.

Por lo que ante la crisis del COVID-19 el patrón debe valorar al empleado que impulsa la transformación y la competitividad empresarial ya que es su principal capital intelectual.

Hoy más que nunca debe estar presente la concepción schumpeteriana del papel de la conducta innovadora del empresario».

Este es el análisis de José Ignacio Martínez Cortés, coordinador de LACEN-UNAM y profesor del CRI-FCPyS en El Universal.

https://www.eluniversal.com.mx/cartera/covid-19-afectara-prestaciones-de-empleados