Fernando Moctezuma Ojeda – @FerMoctezumaO

Desde 2018, luego de la llegada del presidente Andrés Manuel López Obrador al cargo del Ejecutivo Federal, hasta julio de 2021, 43 periodistas y 68 defensores de derechos humanos han sido asesinados en el país, según cifras de la Secretaría de Gobernación.

Además de lo anterior, según la organización Artículo 19, tan solo en 2020 hubo 692 agresiones contra la prensa; es decir, una cada 13 horas, de las cuales el 63.7% fueron cometidas por servidores públicos, y por si fuera poco, durante este sexenio se han registrado mil 845 agresiones en contra de comunicadores.

Hay que agregar los hechos más recientes en contra de las periodistas Azucena Uresti, y Adriana Urrea, perseguidas por el crimen organizado y por el Estado, desde Notimex, respectivamente; sin contar todos las “menciones” que realizan cada miércoles al amanecer desde el púlpito de Palacio Nacional.

A nivel mundial, la UNESCO estima que el 90% de los responsables del asesinato de 1,109 profesionales de la información de 2006 a 2018 no han sido condenados, donde México continúa como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

En la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019 que elabora Reporteros sin Fronteras, nuestro país se ubica en el lugar 144 de 180 países clasificados; a la par de países como Honduras, en el lugar 146, y Venezuela, en el 148.

A pesar de estas cifras, el enemigo de México no es la pandemia, ni el narcotráfico, ni las pésimas decisiones. Somos los medios, somos “los conservadores”, los “neoliberales”, es “el pasado” y los que él considera “sus adversarios”.

Vivimos en un gobierno de muchas culpas, y cero responsabilidades. Según sus propios datos, la mayoría de los medios estamos en su contra, con 873 menciones «negativas», y 193 «positivas», de acuerdo con las gráficas presentadas el pasado 11 de agosto.

¿Bajo qué criterio determinan las positivas de las negativas? Sigue siendo un misterio. Lo único que tengo claro es que, quizá, si alguien hiciera su trabajo, habría algo bueno que contar. ¡Digo, se me ocurre! Ideas mías, tal vez. -Luego no digan que el dato se exagera-.

Como ya he dicho en otras ocasiones en este mismo espacio: los comunicadores no somos enemigos de nadie; sólo aliados de la verdad. Nuestra responsabilidad irrestricta es para con la audiencia y con la historia. Le guste a quien le guste.

Desde aquí, todo mi respaldo y solidaridad para cada uno de las y los colegas que a diario ejercemos este maravilloso oficio de informar; y no sólo para los atacados, sino también para los desplazados que fueron y son removidos de sus sectores cuando resultan incómodos para el funcionario de turno.

Dijo el filósofo y escritor Jean-Paul Sartre que “Cada palabra tiene consecuencias. Cada silencio también”. Yo: #SóloDigoLoQueVeo.

JUEGO DE CARTAS:

REGRESO A CLASES: De acuerdo con la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, de la Secretaría de Gobernación, hasta el 8 de agosto se han contagiado 60,928 menores de cero a 17 años, de los cuales 613 fallecieron por covid19 Es cierto que la estadística es baja, ¿pero usted va a jugar esa ‘ruleta rusa’ con sus hijos? Reitero mi llamado, a título personal le imploro: no envíe a sus hijos a la escuela.

//500 AÑOS: Con toda la negligencia, el viernes pasado se convocó a miles de capitalinos a la explanada del Zócalo para un show de luces en una réplica de cartón del Templo Mayor. Lejos de lo absurdo que es el hecho en sí mismo por el contexto de tercera ola de pandemia que vivimos actualmente, ¿era indispensable “celebrar” la caída de la Gran Tenochtitlan…? No me responda.

//DESAFUERO: Finalmente, luego de 112 días de completa impunidad, el pasado 11 de agosto el pleno de San Lázaro se dio el tiempo para erigirse como jurado de procedencia, y desaforar a los diputados Benjamín Huerta, presunto abusador de menores, y a Mauricio Toledo, acusado de corrupción. Ahora el reto es para la Fiscalía, aprehenderlos. Toledo, convenientemente, viajó a Chile, país que no está obligado a extraditarlo, de acuerdo con el Artículo 6º del tratado mutuo de extradición, que establece que “ninguna de las Partes estará obligada a entregar a sus nacionales”. Por otro lado, nadie sabe dónde está el presunto pederasta Saúl Huerta.

//PRIMER AÑO: El 17 de agosto de 2020, hace un año, se publicó por primera vez esta columna, que nació con el compromiso de opinar con base en los datos duros y la misión de criticar desde la información. Gracias a usted, querido lector, que semana a semana me ha prestado unos minutos de su atención para leer y comentar lo que aquí le comparto. Gracias a mis queridos Adrián Ojeda Castilla, Alejandro Lelo de Larrea, Pancho Garfias, Arturo Suárez y Manuel Toledano, directores CCO Noticias, CDMX Magacin, El Arsenal, Diario Impar y Latitud Megalópolis, algunos de los espacios en donde se publica esta colaboración con total libertad. A mis mentores, a mis allegados, a los entrevistados, a quienes critican, y a quienes me han acompañado a lo largo de este año, a todas y todos: gracias. Aquí seguiremos, con el compromiso de siempre, diciendo lo que vemos. Usted lo sabe: yo sigo al pendiente.

P.D: Ojalá todo México fuera Haití, Venezuela o Badiraguato.