Vladimir Galeana Solórzano

Sin lugar a dudas Andrés Manuel es uno de los políticos más hábiles que ha dado este país. Pero también es uno de los hombres que alcanzó la cúspide del poder sin ficha curricular porque todo el tiempo se la pasó en el activismo político. Si mal no recordamos, las veces que estuvo al frente de alguna dependencia fue la Jefatura de Gobierno y ahora la Presidencia de la República. Y sus únicos cargos políticos fueron la Delegación Estatal del Instituto Nacional Indigenista, otorgado por el gobernador Leandro Rovirosa Wade, y la titularidad del Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del PRI, por mandato del Gobernador Enrique González Pedrero de quién fue coordinador de campaña.

Posteriormente asumió la Presidencia del Comité Directivo del PRI en Tabasco, pero tuvo que salir debido a las constantes quejas por sus inclinaciones socialistas al conformar comités de base para transparentar el ejercicio presupuestal de las alcaldías. Posteriormente viaja al Distrito Federal para asumir la Dirección de Promoción Social del instituto Federal del Consumidor. En 1988 se unió a la “Corriente Democrática del PRI” que se opuso a la eventual candidatura de Carlos Salinas de Gortari, quien sería uno de sus principales blancos en sus dicterios públicos.

Posteriormente se adhirió a la Corriente Democrática que después derivaría en el Frente Democrático Nacional, lo que sería la simiente del Partido de la Revolución Democrática. Cuando el “hijo del Tata” fue candidato Presidencial, López Obrador fue candidato a la gubernatura de Tabasco por el PMS, el PPS y el Frente de Reconstrucción Cardenista de Reconstrucción Nacional, obteniendo solamente el veinte por ciento de los votos, y perdiendo ante Salvador Neme Castillo. Después sería Jefe de Gobierno del Distrito Federal, y Candidato a la Presidencia de la República en 2006, 2012, y alcanzando su más ansiado anhelo en el 2018. 

Ante el desgaste que ha tenido el Movimiento de Regeneración Nacional al que ha utilizado como punta de lanza para reformar el entramado político, económico y social de este país, y la conformación de una alianza entre panistas, tricolores y perredistas, El Presidente de la República ha respondido conformando una estructura horizontal para controlar el voto en la elección intermedia condicionando los programas sociales y regalando el dinero público a los “menesterosos” como lo ha señalado muchas veces.

El más grande reto que tendrán las oposiciones será neutralizar esa estructura electoral que ha focalizado el presidente con una serie de hombres y mujeres que se denominan “Siervos de la Nación”, y cuya principal función será recorrer todas las poblaciones del país enlistando a los posibles beneficiarios de los programas sociales, y alistándonos para que acudan a votar en la elección intermedia por los candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional. Para decirlo más claro, el presidente de la República está construyendo una elección de Estado al más puro estilo de los años setenta del siglo pasado porque esa fue la etapa en la que adquirió las bases de esa peculiar forma discursiva que ha venido afinando al paso de los años.

Como están de disminuidos los partidos de la oposición, la única oportunidad que tendrán será el activismo de organizaciones sociales como FRENAAA, y las ramificaciones de la sociedad civil organizada que pudieran convertirse en el antídoto, pero hay que reconocer que hasta ahora el tabasqueño les lleva la delantera porque tiene todo el dinero de este país a su disposición para comprar las conciencias que se necesiten, con tal de conservar la mayoría parlamentaria para mantener su aspiración de realizar la revocación de mandato que necesita para seguir el camino de los populistas del Cono Sur del Continente. Pobre país. Al tiempo.