Vladimir Galeana Solórzano 

Sin lugar a dudas el Plan Maestro de la Cuarta Transformación contiene diversos capítulos para transformar la vida de los mexicanos y de la nación entera, pero habrá que señalar que el principal de ellos abarca como estrategia más importante el empobrecimiento de la mayor parte de los ciudadanos de todas las latitudes de este aún maravilloso país que debemos seguir defendiendo para evitar una catástrofe humanitaria como ha ocurrido en la mayor parte de los gobiernos populistas del continente. 

Sin lugar a dudas los mexicanos no debemos acostumbrarnos a los dislates de quienes por ahora encabezan el gobierno, porque lo previsible es que el siguiente gobierno regresara al profesionalismo en el ejercicio público dejando atrás el trago amargo de la improvisación, la ocurrencia, la ignorancia y la mendicidad, que hasta ahora han sido la principal característica del gobierno encabezado por el corrupto de Andrés Manuel López Obrador quien se ha dedicado a saquear impunemente los caudales públicos que son propiedad de todos los mexicanos. 

La presunta científica que por ahora dirige al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, aseguró que “estudiar un posgrado en una universidad privada es como comida chatarra”, lo que deja entrever su infinita ignorancia y su mendicidad que no es más que un producto de su ignorancia e incompetencia que los medios de comunicación han dado a conocer profusamente. Para decirlo más claro, la sujeta de marras que dice ser científica no es más que una bruta y pérfida mujer que lo único que sabe, y porque lo aprendió muy bien, es esa mendicidad que la caracteriza y esa estupidez propia de quienes se sienten predestinados para destruir las aspiraciones de los mexicanos. 

La idiota directora del Conacyt, que lleva por nombre María Elena Álvarez-Buylla, y lo señaló con todas sus letras, es una estúpida, y eso quiere decir que es una persona poco inteligente que molesta a alguien simplemente porque sabe que tiene mayores conocimientos y especialidad que ella. Y con esto quiero dejar en claro que seguramente la señora tiene prejuicios hacia aquellos que han alcanzado mayor preparación y que son más, mucho más inteligentes que su pírrico talento, y desde ahora los mexicanos podemos tener la seguridad de que no es más que una aventurera de la estupidez. 

Tengo la seguridad de que esta señora es una de las principales figuras que buscan envenenar a los mexicanos con la siembra del odio, esa estrategia que le dio la posibilidad a Andrés a Manuel López Obrador de capitalizar el hastío de los mexicanos ante los gobiernos corruptos del pasado, pero también tengo la seguridad de que López Obrador y toda su prole cubierta de mendicidad pasará a formar parte de la historia de este país como una de las etapas más negras del nuestro devenir histórico. Bien dice por ahí que no hay mal que dure cien años, ni pueblo que los aguante, y esa es la sentencia que estarán recibiendo en el futuro inmediato. 

Mientras tanto, la estúpida funcionaria seguirá destrozando una institución que durante mucho tiempo construimos los mexicanos a fuerza de mandar a especializar a aquellos que, por su conocimiento, talento, y vocación de servicio, le dieron lustre a la ciencia y a la tecnología. Que no se olvide la mendiga vieja que en este país nuestros científicos han logrado tres Premios Nobel, y son Alfonso García Robles, Premio Nobel de la Paz en 1982, Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura en 1990, y Mario Molina, Premio Nobel de Química en 1995. Mientras tanto la directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología pasará a la historia como una idiota y estúpida corrupta. Así de simple.  

Al tiempo. Vladimir.galeana@gmail.com