Bernardo López 

Una decisión acertada tomó la Jefatura de Gobierno al mantener abiertas todas las actividades en la Ciudad de México, que pasó a semáforo amarillo, por la emergencia sanitaria. 

Después del decreto del 2020, en la ciudad se cometió el error de clausurar todas las actividades comerciales, lo que provocó que las arcas gubernamentales registraran un decremento de recursos, lo que implicó que los servicios que brindan las instituciones públicas también se deterioraran; el malestar ciudadano se reflejó en las urnas, en las elecciones intermedias de 2021. 

De igual forma, las personas batallaron por lograr el sustento, pues muchas realizan actividades para subsistir el día a día. 

Pese a esta experiencia, existen voces que pretenden repetir el mismo tropiezo, al querer imponer medidas coercitivas, con la intención de negar servicios en comercios o espectáculos si no se presenta el inconstitucional certificado de vacunación. 

Tiene toda la razón la diputada Elizabeth Mateos Hernández, quien apela más a la conciencia cívica de las personas, más que obligar o coaccionar. 

Si no se atiende ese llamado y se vuelven a cancelar las actividades económicas, sería un tiro de gracia para los comercios y muchos establecimientos mercantiles. Es un balazo en el pie, porque ni las pruebas PCR -que fueron desestimadas en Estados Unidos como análisis para comprobar la infección- ni la inyección de terapia genética con tecnología ARNm han logrado detener los contagios del coronavirus. 

Como hemos comentado con anterioridad, el número de contagios oscila de más a menos o viceversa conforme bajan las temperaturas o suben y proyectan una gráfica sinusoidal. Los años que han transcurrido, luego de la emergencia sanitaria decretada, ya se puede tener un patrón que permite anticipar si viene una nueva ola. 

Los datos también muestran que las magnitudes entre personas contagiadas, hospitalizaciones por Covid y fallecimientos ya no corresponden a una emergencia ¿La enfermedad se volvió endémica? 

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México va a tener mucho trabajo si se aprueban medidas arbitrarias en nombre de la salud.