Jesús Corona Osornio 

Me acusan de pesimista y los soy desde que nací. No existe en este momento dentro de las casas encuestadoras serias, ninguna que vislumbre en sus resultados algún triunfo para las oposiciones, los seis estados que tendrán elecciones para gobernador, las seis son con tendencia a Morena como la opción ganadora, ni los yerros, ni la economía, ni la evidencia de que López protege corruptos ni los indicios de que no aplicara políticas públicas en contra de los narcos, o de posibles alianzas con el Cártel Sinaloa, logran que los aún votantes de López lo vayan a castigar con un voto en contra, de seis elecciones, seis triunfos para eso que han dado en llamar la 4T. 

Mientras el Twitter se coma de improperios y denota que entre las clases medias ya hay un hartazgo de López y su pésimo gobierno, afuera en las calles pareciera que hay conformidad con el gobierno y pareciera que son los medios quienes inflan la percepción de polarización. 

Nelson Mandela, en presión, escribió con la sabiduría y el soporte de una lucha social autentica, de años y cárcel: “quieres vencer a tu enemigo, compréndelo”. Grandioso, sin embargo, en nuestro país ha sido más fácil dejarse llevar por las vísceras y no por la razón. 

López desde su espectáculo mañanero, con calculada intención sale a provocar a encender los ánimos y caemos en la trampa a tuitear y retuitear que, si es un esto, lo otro y lo aquello, que, si está enfermo que, si no lo está, pero la protesta no llega a las calles, nos hemos quedado en la comodidad del sofá, en el grito tuitero de desahogo, en el lamento inútil pero políticamente correcto, de quemar suelas y quedarnos afónicos, de eso nada. 

Todos los opositores hablando de la pitera revocación de mandato, palabras van y vienen, las grandes conciencias tuiteras dirigen su ofensiva sin resultado alguno, la consulta de revocación, en mi opinión, era la oportunidad de salir y por lo menos meterle un susto, pero no, la sociedad ha preferido no despeinarse, quedarse en casa y no votar, dejando todo el portón abierto al triunfo de las trampas de López. Obviamente se quedará y presumirá un gran apoyo popular, las encuestas nos enseñarán que de 70% de preferencias rondará el 90% algo insólito que el austero de palacio pregonará cual mantra tibetano. 

Mientras que la sociedad que no acepta o que no congenia con AMLO, seguirá llorando en Twitter una derrota cantada, pero no se moverán de su zona de confort. 

La 4T no morirá a tuitazos, López tiene una agenda que llevará al cabo al pie de la letra y al costo que fuere. El señor de Palacio ese que tanto presume de austeridad cuya costosa ropa contrasta con la de millones de pobres que dice defender, la mitomanía calculada los gestos, la voz, la impostación y hasta los chistes, todo, todo forma parte de un guion. 

Derrotar a López es comprenderlo y hasta hoy no hay nadie que lo comprenda y pudiera derrotarlo, está tan grave el embate en contra del INE y de lo que representa para la democracia que el Facebook está plagado de páginas en favor de la reelección de López.  

Hay ya todo un movimiento nada discreto operando esa opción que, aunque el señor del Palacio aún no decide, tampoco la descarta. Por eso juega con la posible candidatura de la ciudadana regenta y no jefa de Gobierno que es su cargo oficial, Sheinbaum responde a López y no a quienes votaron por ella. 

El pleito con Monreal es verdadero, sin embargo, el senador sabe sus límites, “Chucky” Ebrard juega, pero es tan dócil como la doctora, que despacha desde el Zócalo y enfrente de su jefe en Palacio Nacional.