Los 500 años de la conquista española, una efeméride ahora rebautizada por el Gobierno mexicano como de “resistencia indígena“, ha llevado a una nueva interpretación de este acontecimiento histórico que ha puesto a las estatuas y símbolos de la época como objetivo de agresiones y atentados.
En este contexto, un grupo de indígenas del Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM) derribó en el municipio de Morelia una estatua del fraile español Antonio de San Miguel.
Esta figura eclesiástica formaba parte de una obra escultórica conocida como “Los Constructores“, en la que también aparece un ingeniero de la época que da órdenes a indígenas que cargan piedras.
El CSIM -formado por 60 comunidades originarias del estado- consideró que era una muestra discriminatoria y racista y por ello derribó el monumento, inaugurado en 1995.
El derribo del monumento tuvo lugar cuando se cumplía el aniversario de la ejecución del último líder purépecha en la región, en 1530.











