Carlos Lara Moreno

Señor Periodista. Antes que nada le saludo con gusto. Sé que en los últimos días ha estado muy ocupado y que no hemos tenido el tiempo de intercambiar algunas líneas. Pero hoy espero que se abra un espacio para leer algunos datos, aunque sé que usted compartirá lo suyos.

Señor Periodista. Vaya lío diplomático-migratorio-arancelario en el que México se metió con Estados Unidos. Se acuerda usted de que en los primeros meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ofrecieron visas de trabajo y humanitarias a los migrantes provenientes de Centroamérica, situación que provocó que cientos de miles abarrotaran la frontera sur.

Algunos de los migrantes sin papeles se quedaban en México y otros, Señor Periodista, seguían su camino a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, ya que en sus naciones la violencia y la pobreza son dos tópicos que no pueden combatirse de una manera clara y firme.

Para no envolverlo en lo que usted también debe saber, hace unos días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer cuotas arancelarias a todo y cada uno de los productos mexicanos, si es que el gobierno mexicano no cambiaba su política migratoria y evitaba el ingreso masivo de migrantes.

Ante este embate, Señor Periodista, México envió al Canciller Marcelo Ebrard a negociar. Varios días pasaron y se alcanzó un acuerdo para frenar la imposición de aranceles.

Pero, ¿qué cedió México a cambio de esto?, pues Señor Periodista algo muy sencillo: desplegar a  la Guardia Nacional en la frontera sur de México.

«México incrementará el esfuerzo de la ley mexicana a fin de reducir la migración irregular, incluyendo el despliegue de la Guardia Nacional en todo el país, dando prioridad a la frontera sur», mencionó Ebrard en una conferencia de prensa.

Y aún más, el diplomático mexicano dejó claro que se dará “prioridad a los 11 municipios de la frontera sur;  el despliegue de la Guardia Nacional es un programa ya en curso”.

Señor Periodista, es aquí donde todos nos preguntamos: ¿por qué México cedió? Se imagina usted si esto lo hubiera negociado el gobierno pasado de Enrique Peña Nieto o por otro gobierno neoliberal, la oposición hubiera dicho que eso sería “traición a la patria” o se calificaría al gobernante en turno como “vende patrias”, pero ahora López Obrador ¿qué es?… acaso un héroe o una extensión del continuismo neoliberal de las acciones de Washington.

Aún más, Señor Periodista, López Obrador se comprometió a ser algo así como “el tercer país seguro” en materia de migración.

Fíjese usted. Las personas que soliciten asilo a Estados Unidos se quedarán en el territorio mexicano mientras esperan la resolución de su trámite.

«Por razones humanitarias, se autorizará la entrada de dichas personas mientras hay una resolución. México, en un acuerdo de fraternidad, ofrecerá oportunidades laborales y de acceso a educación y salud, así como la protección de sus derechos humanos», precisó el canciller Ebrard.

Este punto es parte de la instrumentación de la sección 235 (b) (2) (C). ¿A qué se refiere esto? Pues a  que aquellos que crucen la frontera sur de Estados Unidos para solicitar asilo serán retornados sin demora a México, donde podrían esperar la resolución de sus solicitudes.

Los Estados Unidos se comprometen a acelerar la resolución de solicitudes de asilo y proceder con los procedimientos de remoción lo más expedito posible.

Señor Periodista. Nos podríamos pasar todo el día escribiendo. Pero si a usted le quedo claro algo, es que este gobierno, si el de la esperanza y el cambio verdadero, donde primero eran los pobres, dejó de manifiesto que es lo mismo que los demás, al final dobló las manos ante Estados Unidos.

Señor Periodista, quedo a sus órdenes.

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