Ivette Estrada

En nuestra vida profesional existen momentos cruciales que pueden catapultarnos o marcar el declive. Los cinco acontecimientos que marcarán un parteaguas laboral son al realizar una presentación, eventos de networking, negociar, hablar con el CEO y trasponer nuestra carrera.

No se trata de eventos inopinados o que lograremos sortear favorablemente sólo en aras de la buena suerte. Se trata de hechos trascendentales que debemos planear minuciosamente y con gran antelación para no registrar fallas o cumplimientos parciales.

  1. Presentación. Determinar los mensajes claves y tener todos los datos, estudios, anécdotas y ejemplos para avalarlos de una manera lógica e interesante. Para lograrlo es necesario pensar en la audiencia, sus intereses, reticencias y conocimientos. Todos los mensajes deben centrarse en el público. Las preguntas esenciales son: Qué quiero contar, a quién y cómo debo hacerlo para generar las reacciones que espero.
  2. Networking. Es un evento diferente para presentar mi historia o mensaje clave empresarial. Ya sea en un evento formal de redes o en una reunión social casual, la pregunta crucial es «¿qué haces?» Así que es mejor estar preparado con una respuesta que llame la atención de la gente. Se deben manejar algunas versiones de la historia de acuerdo al público, si se trata de alguien dentro del sector al que se pertenece o uno más general empleado en circunstancias sociales.
  3. Negociación. ¿No sabes vender? Tal vez sólo intuitivamente buscas una promoción, oferta salarial, oportunidad de desarrollo profesional…pero negociar requiere preparación. Y el punto de partida es clarificar qué deseo, para qué, quién puede ayudarme a conseguirlo y qué puedo ofrecer a cambio. Se trata de que mentalmente ya tengamos una transacción previa y no dejar todo “a ver cómo se desarrolla”, pues de esta manera no se logra nada.
  4. Conversar con el CEO. Cada vez que estás frente al CEO o la C-suite, te juzgan conscientemente o no. Así que aún en los encuentros fortuitos debe tenerse claro la visión general del departamento o área a la que pertenezco, datos clave para admitir esa visión general y alguna idea de cómo puedo aportar más a la misión empresarial. Conviene repetirlos para que, cuando surja la oportunidad, se puedan recitar  fluida y confiadamente.
  5. Transponer nuestra carrera. A medida que cambian los intereses y las circunstancias personales, también lo pueden cambiar los objetivos profesionales de alguien. Esa transición debe planearse adecuadamente porque implica que el trabajo sea relevante pero que no obstaculice nuestros objetivos de vida. Determinar qué queremos lograr, a dónde nos encaminaremos ahora, es fruto de la autoreflexión.

Más allá de los cinco grandes momentos, existe una preparación continua para enfrentar cualquier eventualidad en nuestra vida. Es clarificar quiénes somos, qué queremos y para qué. Nuestros objetivos de vida y carrera no deben ser idénticos a otros, porque nuestro marco referencial y de vida es único. Sin embargo, si estamos conscientes de ello, las acciones y decisiones que tomemos estarán en sintonía con nuestros planes de carrera.