Carlos Ramos Padilla

Mal y de malas. Las deformaciones constitucionales, políticas y electorales en Baja California sientan un pésimo antecedente. Pero no se queda atrás la llamada Extinción de Dominio atentatoria a todas luces contra la propiedad privada a razón de combatir a la delincuencia.

Pero ahora se suma otro ingrediente peligroso y muy explosivo: la llamada Ley Garrote en Tabasco ante la pequeñez de un gobernador como Adán Augusto López que en lugar de cumplir con su mandato, defender los derechos humanos de los tabasqueños y procurar estabilidad en la Entidad, cubre los intereses políticos del Ejecutivo.

No se trata de que los gobernantes a voluntad permitan o no el ejercicio de las libertades garantizadas en la Carta Magna. No se trata tampoco de que a base de autoritarismos aprovechen un mayoriteo legislativo para herir al país. En los tres casos que mencionó, Baja California, Tabasco y Extinción de Dominio se atenta cínicamente contra la población.

Hoy el Presidente y sus incondicionales pretenden sancionar con cárcel al que se oponga a la construcción de Dos Bocas. Los castigos para quien obstruya la vía pública serán severos, pero qué a López Obrador ya se le olvidó que inició su impacto mediático secuestrando pozos petroleros?

¿Que se borró de su corta memoria el absurdo y costosísimo plantón de Reforma sólo para crecer su arrogancia y egolatría, “sin romper un vidrio”?.

Que no dio la orden de montar un “cerco” en el Senado de la República para manifestarse en contra de la Reforma Energética cuando fue hospitalizado por un mal cardíaco enviando a su hijo de mensajero público?.

De acuerdo a lo establecido en la Ley Garrote, a Andrés Manuel le corresponderían 13 años de prisión por haber atentado contra las instalaciones de Pemex y su seguridad. Recuerdo que cuando el plantón de Reforma, en entrevista radiofónica, pregunté a Alejandro Encinas, protector de AMLO, hoy en gobernación, que sucedía con las garantías individuales y derechos constitucionales de los ciudadanos.

Me contestó que eso no existía porque había libertad de tránsito para los ciudadanos más no así para los coches. Repliqué, entonces ¿puedo obstaculizar la entrada y salida de tu vehículo frente a tu casa?

La respuesta: ahí si no se vale porque es una falta administrativa. También recuerdo que conversando con Manuel Camacho y Marcelo Ebrard, entonces priistas en la regencia de la ciudad, me manifestaron que el mayor daño a la capital era producto de las marchas y plantones del PRD y López Obrador, esto a consecuencia de los Barrenderos de Tabasco que impuso en el zócalo y frente al camellón del edificio de la CNDH en periférico sur.

¿Entonces si este ejercicio no se trata de alterar a la democracia y aplastar a la ciudadanía que otra lectura hay?. López y sus seguidores, incluyendo a Claudia Sheinbaum, han comercializado, vivido y crecido por las presiones impuestas en las movilizaciones urbanas. Que me desmientan si se atreven.

Por cierto, que tranquilitos andan los anarcos que a toda disposición del gobierno anterior asaltaban comercios, dañaban propiedad privada y destrozaban mobiliario y transporte urbano. Pero tiempo al tiempo, veamos si se presentan marchas, plantones, bloqueos o manifestaciones en Tabasco, son capaces de cambiar las obligaciones de la Guardia Nacional para transferirla de policía migratoria a escudo represor de ciudadanos. O que ¿no podrán?

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