Carlos Ramos Padilla

Lo que tardó el presidente en expresar TREGUA, así duró el periodo de un supuesto entendimiento con diferentes grupos políticos del país. Ya en varias ocasiones AMLO ha asegurado que no habrá “cacería de brujas” contra los expresidentes. “No venganza” ha dicho cuando reafirma su “me canso ganso”. Pero nuevamente la realidad es otra.

El gobierno sino ha patrocinado, si ha permitido que como pólvora se extiendan rumores sobre la participación de Felipe Calderón y García Luna con el narcotráfico. Lo curioso es que el Ejecutivo trata este doloroso tema, el de la violencia en México, cuando acaba de liberar al hijo de “Chapo” y ha comido con su familia luego de expresar sus respetos a la madre del capo. Así que ni para dónde voltear.

Como sea, el gobierno que sea, encabezado por quien sea, ha permitido la ola de homicidios y ha multiplicado la protección a burócratas corruptos. El narcotráfico y la delincuencia en nuestro territorio se entiende sólo si hay complicidad con las autoridades en el gobierno y en los mandos de seguridad nacional. Para qué demonios existen las instituciones de inteligencia (pienso en el Cisen, el Ejército, la Marina o en la PGR), si nos hacen creer que no cuentan con la información vital para acabar con los bandidos.

Es más, nos hacen creer que tienen más datos de nuestros movimientos fiscales que de las enormes y multimillonarias cifras de dinero, propiedades y armas que controlan los cárteles. Es imposible aceptar que por las aduanas no existan actos de corrupción que permitan el tránsito cotidiano de toneladas de mercancía y productos nocivos, de aquí para allá y de allá para acá. Esas famosas historias que de tal a tal hora no aplican los semáforos de control para el transporte a través de tráileres en la línea fronteriza.

Que nos digan cómo en estados como Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, hay corredores aéreos que gran parte de la población conoce para el vuelo de cientos de avionetas que buscan despistar los radares. O en Morelos en donde saben a la perfección de las enormes propiedades de los capos, por ejemplo, en Yautepec. ¿Y en las costas? Sabemos que de Lázaro Cárdenas han zarpado enormes buques con minerales mexicanos robados y recibimos otros tantos con droga y explosivos.

¿Usted cree que en las fronteras norte y sur sólo burlan a la autoridad los migrantes y que el gobierno no lo sabe?, ¿usted cree que luego de liberarlo, el gobierno actual no conoce la ubicación de Ovidio?, hay cientos de hectáreas en todos los estados con siembra de amapola, marihuana y los satélites que incluso interceptan nuestro trayecto en auto particular no los detectan.

García Luna es hoy una pantalla de uso político. Si está o no involucrado lo tienen que definir los testimonios y pruebas presentadas, no los rumores y la sentencia la dicta un juez no un presidente, aunque a AMLO le mortifique los castigos penales a el Chapo. ¿Necesitamos las declaraciones de García Luna para frenar la delincuencia y narcomenudeo en Tepito o Tláhuac?

Ya de la guerrilla en Chiapas poco o nada se informa a pesar de que de algún lado continúa recibiendo subsidios para su manutención, lo mismo que los paramilitares en Jalisco.

Y de las autodefensas tampoco hay información aun cuando se les ligó en casos como en Michoacán, con familiares del gobernador y grupos policíacos. Pero ahora resulta que todo es García Luna cuando aquí, lo escribí ayer, no nos explican qué pasó en la CDMX con la fuga de tres peligrosos reos vinculados a los movimientos financieros de, otra vez, el Chapo.

¿Ya se olvidó el crecimiento de los crímenes y droga en Guerrero con el gobernador Ángel Aguirre y en Acapulco con Félix Salgado Macedonio? ¿Y los señalamientos contra Graco Ramírez no prosperaron? ¿Y hoy en día los atracos y secuestros en Puebla con Miguel Barbosa también son culpa de García Luna? Hay que tener muy reducida la memoria y capacidad de información para únicamente hacerles eco a los voceros de la inestabilidad. Pero nos encanta entrar al juego de los reventadores.