Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Después de este 26 de febrero no queda más que medir el tamaño de la Suprema Corte de Justicia y de sus ministros. Ellos, los más altos aplicadores de la ley deben pensar por México y nuestros jóvenes. AMLO ha demostrado que si no pasa por bandos es por memorandas por iniciativas o por planes secundarios y de eso no se trata: de imponer.

Nadie del gobierno de la República, de esta nación, siquiera se asomaron a escuchar a una multitud que no fue nada sino colectividad. Ni un cristal roto diría aquel, pero con una gran diferencia, está convocatoria fue por voluntad y no se cargó al dinero de los mexicanos. Aquel plantón fue con dinero sucio, por trampas políticas y causando daño a la Ciudad.

No importo los derechos y garantías constitucionales, tenía que treparse en una plataforma para auto designarse “presidente legítimo”, para eso tanto abuso y atropello. Ahora eje está en Palacio por elección y cumpliendo las órdenes constitucionales, ahora que lo distingue el cargo político de mayor honra y responsabilidad, ha radicalizado, ha separado, ha boicoteado, insultado e impuesto su arrogancia.

Quiere saltarse la ley, así de fácil. Más que cobijar al Instituto Nacional Electoral buscamos un digno Estado de Derecho y fórmulas ejemplares de democracia. Respaldamos a las instituciones de mayor respeto y credibilidad como el INE, la UNAM y el Politécnico. El multimencionado Plan B resulta un capricho frente al rechazo a su anterior iniciativa de reforma que cada día más convence de su negatividad no únicamente a los partidos de oposición. Las mañas y trampas al ser descubiertas merecen un trato de repudio.

Frente a miles y miles de personas los enviados de Morena intentaron colocar una enorme manta sobre los portales del zócalo que fue desmantelado ante el aplauso de todos porque buscaba contaminar a los manifestantes con el veredicto a García Luna. La propia gente se dio a la tarea de derribar esa manta así como todos los pegotes colocados en bardas y postes intentando golpear al expresidente Calderón.  

Juego sucio porque no vimos ningún a alusión a Pio López Obrador o a José Ramon López Beltrán o a Yasmín Esquivel.  Vamos ministros no se rajen. Cientos de flores fueron colocadas a las puertas de la Corte es un ánimo respetuoso para que se guíen por la ley no por las pasiones y presiones. Muestren su calidad y no dejen a la deriva los procesos en Coahuila, Estado de México y la elección presidencial.

Bien dijo Beatriz Pagés, “el país no es de un solo hombre, México es de todos o no es de nadie. Si permitimos que nos roben el voto, después, después vamos a permitir que nos roben otros derechos y otras libertades”. El ex ministro Cosió señaló “A finales del año pasado asistimos al intento, deliberado u consciente del actual gobierno y de sus mayorías parlamentarias para hacerse, desde la Constitución, con el sistema electoral.

El presidente y sus colaboradores han denostado a sus integrantes (de la Corte), ante la posibilidad de que declaren total o parcialmente sus reformas electorales… a los ministros queremos hablarles con el respeto que nos distingue a los demócratas”. Hoy hubo una manifestación democrática legítima, libre y fresca. Parte de la población enseñó, mostró, sus conclusiones y desafíos dentro de la ley.

Deben, debemos ser escuchados y considerados. Las presiones para los ministros son mayúsculas, pero lo sabían y se han preparado para esto y más. No caben los mentirosos, menos los tramposos en los pasillos y mesas de trabajo de los ministros. Son ejemplo, son un poder fundamentalmente en nuestra estructura nacional. No sabrán fallar.