Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Estados Unidos lo ha venido advirtiendo, el mundo también, vamos contra corriente en materia de generación de energía. Somos y seres un foco de intoxicación para el planeta y eso alejará inversiones, proyectos y estrategias.

Ni somos capaces siquiera de colocar generadores de electricidad mediante la fuerza del viento porque sin “feos” y pueden matar aves. En las últimas semanas la Casa Blanca ha intentado reflexionar, evaluar y destinar esfuerzos para que, en conjunto, ambas naciones, puedan proveer satisfactores limpios en materia de electricidad.  Fukushima en Japón y Chernóbil en el norte de Ucrania, dieron la primera alerta acerca de los riesgos de usar la fuerza nuclear y atónica.

Los vecinos del norte han respondido luego de que AMLO acusara al gobierno de Biden de injerencistas y de practicar el “lobby” en favor de empresas privadas. El tabasqueño incluso a los ministros de la Suprema Corte de Justicia como “abogados laborales”.

El embajador estadounidense luego de visitar con prisa Palacio Nacional envío un comunicado que dicta: “Estados Unidos está comprometido a trabajar con México para hacer de América del Norte una potencia energética que encabece al mundo en el combate a la crisis climática y produzca abundante energía limpia con tecnología solar, geotérmica, hídrica, eólica y otras energías limpias. Estas tecnologías de energía limpia pueden impulsar una cadena de suministro integrada en América del Norte, como se visualizó durante la Cumbre de Líderes de América del Norte”.

Añade: “Mis colegas y yo hemos abogado en favor de esta visión de que América del Norte se consolide como una potencia de energía limpia, y en nuestras varias reuniones con funcionarios del gobierno de México hemos expresado nuestras preocupaciones sobre ésta y otras reformas propuestas.

El gobierno de los Estados Unidos respeta la soberanía de México y sus procesos democráticos. Es en este tenor de cooperación y respeto que nos preocupa que la Ley de la Industria Eléctrica de 2021 probablemente abrirá la puerta a litigios sin fin, generando incertidumbre y obstruyendo la inversión. 

Las medidas que están ante el Poder Legislativo de México tienen impactos en la competitividad de América del Norte, y por ello esperamos que el marco jurídico resultante apoye la creación de una América del Norte que sea potencia de energía limpia, que proteja las inversiones actuales y futuras de empresas estadounidenses en México conforme a las obligaciones de México bajo el Tratado México-Estados Unidos-Canadá, y que proteja la integración de las cadenas de suministro México-Estados Unidos en favor de la prosperidad de nuestra región.

Esperamos que cualquier marco jurídico establezca un claro compromiso con el combate a la crisis del cambio climático, y con proveer energía limpia, barata y accesible para todos”. Ahí queda y por escrito la señal y subrayó la siguiente argumentación: “nos preocupa que la Ley de la Industria Eléctrica de 2021 probablemente abrirá la puerta a litigios sin fin, generando incertidumbre y obstruyendo la inversión”. La mal llamada Reforma Eléctrica no logró consenso, si muchas presiones. Los ministros que la aprobaron fueron sujetos a conveniencias personales, intereses políticos antes que respetar y engrandecer su investidura. México va a pagar muy caro esta tendencia retrógrada. Tiempo al tiempo.