Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Ante la serie de los constantes agravios, atentados y daños a patrimonio nacional y universitario, la UNAM ha implementado tres medidas a aplicar que son de consideración y urgentes: la oficina de la Abogacía General gestionara una investigación interna para determinar si en el caso de la agresión sexual en el CCH sur hubo fallas o negligencia en la aplicación del protocolo para la atención de casos de violencia de género.

La Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención a la Violencia de Género, revisará el estado que guardan todos los casos de agresión a las mujeres de los que exista denuncia, e instalara una mesa de atención a la comunidad frente a la dirección del plantel sur ante eventuales denuncias. La Dirección General del CCH, en coordinación con las autoridades del plantel sur, reforzarán el control de acceso y la vigilancia al interior de las instalaciones.

En este sentido, la administración central de la Universidad apoyará la puesta en operación de acciones como la mejora de la iluminación del plantel, la instalación de botones de emergencia y la reposición de las cámaras de seguridad que fueron dañadas en fechas recientes.

Sin embargo, estas son dinámicas de reacción. El problema no está en botones de emergencia o quema de mobiliario, sino que desde el gobierno se auspicia ataques constantes a la Máxima Casa de Estudios. La toma y secuestros de instalaciones universitarias desde hace más de una década, el ejemplo mediático es el auditorio Justo Sierra, es un tema de carácter federal que el gobierno no pretende solucionar por obvias razones.

En la Facultad de Ciencias Políticas han robado equipos como máquinas fotocopiadoras que usan para hacer negocio con los alumnos y varios salones están “tomados”. Gran parte de los taxis piratas que circulan al interior del campus son controlados por el sindicato ahí, así como la mayor parte de los puestos ambulantes en diferentes facultades.

Las agresiones de encapuchados a rectoría en días pasados responden a un movimiento político financiado no a consecuencia de la defensoría de género. Los intentos de ataque a la Facultad de Derecho por mujeres preocupadas por el feminismo corresponden a células de choque que están plenamente identificadas. Las medidas deben ser contundentes y cortar de raíz el conflicto.

Desde el gobierno se pretende la desestabilización de las Instituciones y la UNAM será un tiro al blanco, y es ciego el que no lo quiere así ver. El botón de emergencia debe alertar al país sobre los riegos que corre la UNAM y el INE como le he escrito en otras ocasiones. Debemos respaldar y defender a la UNAM desde dentro y desde afuera ni con enmiendas coyunturales ni medidas paliativas. Tampoco en la UNAM se resolver los conflictos con abrazos, eso sería insultar la inteligencia del Rector, de la comunidad y del país.