Carlos Ramos Padilla

La majadera exoneración que hizo la Secretaria de la Función Pública de las irregularidades y enriquecimiento señalados a Manuel Bartlett es motivo de la más cínica manipulación y engaño. Un gobierno que mantiene su plataforma de credibilidad en el combate a la corrupción, que se auto califica como honesto y que se compromete a no mentir no debería abusar así de la confianza ciudadana.

Estamos viendo como con trampas legales y vacíos jurídicos se perdona. Y más a un personaje como Bartlett que entonces sí, hace años, sin prueba alguna, la oposición de la que formaba parte Cuauhtémoc Cárdenas, Efigenia Martínez, López Obrador, Porfirio Muñoz Ledo y otros renombrados personajes acusaron del mayor desfalco electoral en la historia contemporánea del país señalando directamente como responsable al exsecretario de gobernación convirtiéndolo en el enemigo público con carácter estelar y provocando una serie de manifestaciones y ataques mediáticos sin precedentes.

Hombre cercano a “la mafia del poder” sino que participa en esta, Bartlett también fue denunciado de participar en algunos crímenes. Rafael Loret de Mola por años lo ha acusado de ser el asesino de su padre, el exgobernador de Yucatán, Carlos Loret de Mola. Aún así y con estos antecedentes hoy forma parte de la Cuarta Transformación bajo el manto protector indiscutible de López Obrador.

Sean ciertas o no las sospechas sobre el poblano/tabasqueño, el simple discurso de siempre de los delincuentes de cuello blanco queda en mera burla hacia la sociedad en un país que se ha visto sangrado no sólo por el robo de recursos sino por estos acomodaticios burócratas que mienten sosteniendo ideologías y sistemas políticos que luego traicionan para colocarse en la esfera del poder como el propio AMLO, Cárdenas, Bartlett, Muñoz Ledo, Ebrard, Monreal y otros más que sirvieron y se sirvieron del priismo y ahora intentan demolerlo hablando de una inmensa corrupción en donde, por supuesto, no participaron.

Muchos de ellos fueron severamente calificados y reprobados por políticos como Fernández Noroña, Claudia Sheinbaum, Dolores Padierna, Martínez de la Roca, Pablo Gómez y otros, que hoy están calladitos y son cómplices políticos de los que antes llevaban al paredón. Sólo recordemos la serie de bloqueos y manifestaciones callejeras en contra de Salinas de Gortari, Manuel Camacho Solís y Marcelo Ebrard. Pero así es el cinismo político.

Engañan con promesas falsas, con virtudes inexistentes y con una moral falsa que se auto colocan a su antojo. Resulta que todos los bienes de Bartlett pertenecen a su concubina e hijo y por ello lo exoneran, casualmente el mismo argumento que uso AMLO en un debate a la presidencia cuando José Antonio Meade le probó la posesión de inmuebles (departamentos) que AMLO dijo ya no eran de él porque los había heredado en vida a sus hijos sin explicar el origen de los recursos.

El mismo Ebrard se autoexilio a Francia, dijo sin dinero, mientras aquí se destapaban irregularidades en la Línea Dorada del Metro en donde se hacía responsable también a otro legislador hoy muy de moda, Mario Delgado. Pero así se manejan las cosas en México. El desaseo es tremendo, el engaño monumental y el deporte por excelencia, echarles la culpa a otros, y aún así ganan, haciendo creer a los pobres que ahora si serán atendidos.

AMLO en ese sentido falló cuando gobernó la Ciudad de México, ahora lleva un año, pide dos y veremos, cómo con una economía estancada y un gobierno equipado con corruptos, la situación para los necesitados no habrá de mejorar. Tiempo al tiempo.

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