Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Diría poco afortunadas pero que quedaría corto, que ofensivas declaraciones del que llaman “Alito” ex gobernador y hoy presidente del PRI. Ahí dejó en claro lo que algunos poderosos piensan de sus semejantes y en este caso de los periodistas. No hay que matarnos a balazos sino de hambre. Este subhumano no entiende lo que está pasando en este país.

Pero debemos llegar un poco más a fondo en la reflexión. Esto se desprende de una guerra sucia entre los políticos. Nada sensatas son las exhibiciones públicas de Layda Sansores grabando videos arrojándose en la cama con sus empleados o bailando como teibolera para sumar adeptos.

Ya con sus burdos movimientos en el Estadio Azteca teníamos. La divulgación de las expresiones del priista no fueron espontáneas. Los gritones youtubers favorecedores de Morena estuvieron anticipando en redes sociales que por la noche se daría a conocer la grabación.

Lo tenían preparado. Así juegan, con estiércol. Y Layda tendría que medirse porque mucho se dice y se sospecha de su gestión en Álvaro Obregón después de que se supo que el dinero del Legislativo se lo gastaba en ropa y cirugías además de pasar el tiempo en su curul jugando en su “tablet”.

Y hablando de “Alito” vayamos a la bitácora política. Cuando AMLO candidato se presentó en su tierra señaló “aquí se va a encontrar con la horma de su zapato”. En respuesta el tabasqueño lo acusó de corrupto y de ser dueño de lujosas propiedades. El problema de los dos campechanos (Layda y Alejandro) es su libertad para soltar la lengua. Pero sus denuncias públicas no responden en bien para la nación, son venganzas políticas que únicamente incumbe a ellos.

Ninguno de los dos presenta credenciales morales como para atacar al otro. Sansores ya presentó una denuncia en la Fiscalía por enriquecimiento ilícito contra Alejandro Moreno cuando en su partido, Morena, un día y otro nos enteramos de las “aportaciones” para el “movimiento”.

Ahí tiene a su amiga (como la considera) a Claudia Sheinbaum con quien se pasea en Dos Bocas pero que aún no explica sus viajes europeos con Carlos Imaz, los fajos de billetes que manejo su entonces pareja y las comilonas que se daban como perredistas con su cuate Martinez de la Roca en la ex-hacienda de Tlalpan cuando “el pino” era delegado. 

Triste estampa de un político priista que nos quiere matar de hambre, pero de igual manera de quien presume, Layda, ser parte de un gobierno que ha permitido que México destaque frente al mundo por el asesinato de tantos periodistas, de inocentes y de mujeres.

Esta semana en un sólo día se registraron 118 crímenes en una jornada negra (otra más) en este sexenio. Pero ahí sigue Layda bailando y aplaudiendo a la 4T sin importar el enriquecimiento de José Ramón, el hijo del patrón. Ahora sus irritados youtubers están molestos porque el impacto de su noticia “shock” no valió lo que esperaban. A ver si el tiro, con Layda, no les sale por la culata. ¿Quién fue el que dijo “los demonios andan sueltos y han triunfado”? ah si el finísimo Mario Ruiz Massieu y mire que han pasado años desde aquel 23 de noviembre de 1994.