Miguel Ángel López Farías

El titulo se le daba cuando cerraba su sexenio: “El solitario de Los Pinos”, ahora seria “El solitario de Palacio”… no solo es porque algunos de sus cercanos se han ido contagiando, sino porque el huésped lleva una loca carrera hacia la soledad, esa que se da como producto de la lucha en contra de las sombras, de los fantasmas.

Demasiado pronto pero así es la realidad, y aunque su fuerza siga siendo un motor de impulso, son los altibajos de su temperamento lo que lo ha ido distanciando de aquellos generales que le acompañaron durante muchos años de luchas, las voces que hacen referencia de que esta irreconocible ya no son tan queditas, dejaron de ser rumores. Y lo que se trató de evitar ahora es público.

Lo di a conocer la semana pasada en otro Picotazo, los aires de ruptura entre los más cercanos es un tema que ya se filtró, la jefa de gobierno ya no quiere seguir con el estribillo del doctor Gatell, Nieto contra Gertz, amagues de renuncias por todos lados, senadores de Morena que viven con las cejas levantadas mirando como la maquinaria de su partido se desvíela y para documentar todo esto: el manotazo del mandatario en la sentencia de “Que, si no están con él, están en su contra”.

Como reclamo más hacia los suyos que a los adversarios políticos, la granja ya no se controla, demasiado rápido, pero esto avanza como el epilogo de lo que en algún momento fue la esperanza para muchos, los que creyeron y apostaron a un verdadero cambio, pero los pequeños incendios en el país amenazan con propagarse, no solo Jalisco con sus aires de perversidad política, sino la Ciudad de México y el gatillazo pendiente de las marchas feministas.

México no había presentado este aire irrespirable desde 1994, cuando todo parecía derrumbarse, cuando los ingredientes para la tormenta perfecta se posó sobre nuestros hombros, solo que en el 94 el desastre nos tomó por sorpresa a diferencia de que ahora todo arroja un anuncio funesto, extraño, cargado de los peores pronósticos, pues lo que más pesa es la incertidumbre, el no saber que ruta lleva la nación, y en la punta de la pirámide la voz de un hombre que pudo haber cambiado la historia, pero que a fuerza de escucharse solo a si mismo opto por el sendero de la más cruel soledad, esa que corona a los que ya se van, que terminaron su ciclo.

Demasiado rápido y aunque resten cuatro años nadie afirma que el cuerpo nacional vaya a salir bien librado de esta maldita noche pandémica mezclada con el desastre económico en puerta… demasiado rápido, pero ya hay un solitario de Palacio.

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