Carlos Ramos Padilla 

Los que saben de alta política, de diplomacia y de cortesía se acercaron de inmediato a Joe Biden cuando ya era irreversible su triunfo. Estadistas entendieron que era oportuno el encuentro. México aun estando en territorio estadounidense previo a las elecciones no atendió al demócrata y más tarde ante los resultados electorales hubo menosprecio.  

Esto sin duda no nos beneficia en nada. Biden ya está estructurando incluso a su gabinete y Trump finalmente bajo la cabeza. “America is back” escribió el demócrata en redes sociales.  

Tenemos que entender que Estados Unidos es frontera, es socio y millones de connacionales allá viven. Estamos vinculados y atados con problemas comunes como el agua, la migración, la violencia, el narcotráfico y el comercio. Y en medio de todo esto el extraño caso de la detención y liberación del General Salvador Cienfuegos que nos deja una lectura de que algo, algo anda mal en la tierra de Biden.  

A partir de la última semana de enero conoceremos en forma y con mayor claridad hacia dónde va el gobierno del vecino norteño cuando después de su protesta al cargo Biden marque líneas y acciones. Ojalá no nos coloque, como nosotros los estamos haciendo, en el último sitio de la lista para escucharnos.  

Mucho, los opositores, critican a Biden porque podría seguir la misma política de Obama de expulsar a mexicanos de su nación, pero estos mismos críticos omiten señalar a cuántos ilegales mandamos para allá por la ineficiencia de nuestros gobiernos en generar equilibrio y equidad.  

Ellos tienen todo el derecho, aunque nos duela, de regresarnos a los que violentan sus leyes e ingresan clandestinamente a pesar de que ayuden y en serio a su economía doméstica.  

Ellos mismos forman parte de las decisiones de las políticas públicas que no dan resultados, pero cínicamente utilizan el discurso castigador contra EUA. Pero son los mismos mexicanos ya con residencia o los hijos de ellos que nacieron allá quienes piden al gobierno estadounidense frenar a tanto ilegal que les pueden arrebatar los espacios y el trabajo. Es muy fuerte esto, pero es la realidad, nuestros mexicanos de allá no quieren más mexicanos de acá.  

Y tanto los demócratas como los republicanos lo saben porque no es para ellos un asunto partidista sino de seguridad nacional. Y aquí la 4T a la expectativa, a la espera, congelados, soberbios. AMLO asegura que no hubo ningún acuerdo en lo oscurito para entregar a Cienfuegos por información y entrega de capos. No estoy seguro de creerle, pero de que habrá consecuencias, seguro estoy y el golpazo será durísimo para el gobierno federal aun cuando con desesperación ahora ande tras las supuestas corruptelas de Luis Videgaray Caso.  

Ojalá y que las creativas frases presidenciales como “la mejor política externa es la interna” sean superadas porque la realidad nos puede aplastar y mire que estamos en la antesala de una mayor crisis de empleo y económica para el naciente 2021 y más aún cuando sabemos que en Pemex y otras dependencias ya se giró la orden que de manera obligada pero voluntaria se regrese a la tesorería el aguinaldo. 

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