·         Violencia contra periodistas en México se ha convertido en una constante que refleja no solo la vulnerabilidad del gremio, sino también la fragilidad de la libertad de expresión

·          Agresión a periodista en Baja California causa indignación en el gremio periodístico

La Redacción

La violencia contra periodistas en México se ha convertido en una constante que refleja no solo la vulnerabilidad del gremio, sino también la fragilidad de la libertad de expresión en el país. Informar se ha vuelto una actividad de alto riesgo: reporteros y comunicadores enfrentan amenazas, hostigamiento, persecución digital, censura indirecta y, en los casos más graves, agresiones físicas y asesinatos.

De acuerdo con organizaciones como Artículo 19 y Reporteros Sin Fronteras, México figura entre los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Cada año se documentan decenas de ataques contra comunicadores, muchos de ellos vinculados a investigaciones sobre corrupción política, crimen organizado o abusos de poder. La impunidad es la regla: más del 90% de los casos no llegan a resolverse, lo que envía un mensaje de permisividad hacia los agresores.

El impacto de esta violencia va más allá de las víctimas directas. Cada atentado contra un periodista es un intento de silenciar a la sociedad en su conjunto, pues limita el derecho de los ciudadanos a estar informados. La autocensura, una consecuencia silenciosa pero letal, ha ganado terreno en regiones donde las amenazas y asesinatos se normalizan, dejando zonas enteras del país convertidas en desiertos informativos.

La falta de garantías de seguridad, sumada a los discursos estigmatizantes de actores políticos que desacreditan a la prensa crítica, agrava el panorama. Cuando desde las esferas de poder se descalifica el trabajo periodístico, se alimenta un clima de hostilidad que legitima los ataques y debilita los principios democráticos.

El periodismo es un pilar fundamental de cualquier sociedad libre. Atentar contra quienes lo ejercen no solo vulnera la integridad de hombres y mujeres que dedican su vida a informar, sino que también hiere de manera directa a la democracia mexicana. La defensa de la libertad de expresión no puede seguir siendo un discurso vacío: requiere acciones efectivas del Estado, políticas de protección real para los periodistas y una justicia que ponga fin a la impunidad.

En un país donde informar se ha convertido en sinónimo de arriesgar la vida, defender a la prensa es defender el derecho de la ciudadanía a conocer la verdad.

Un ataque más

“El martes 26 de agosto que Jorge Hera, quien dirige el portal Lindero Norte acudió a la casa productora donde se transmiten noticieros y programas nuestros en la mañana el conduce un noticiero que se llama “Ciudad capital”, junto con otro compañero, al llegar al lugar de la casa productora allí había dos hombres que aparentaban limpiar la calle, cuando el periodista llega y quiere entrar al cerco del lugar le piden un vaso de agua, y cuando Jorge baja la vista, uno de ellos le pega un golpe con el puño, aunque alcanzó a esquivarlo, terminó tirándolo y lo patean entre los dos”, señaló Antonio Heras.

El padre del periodista indicó que entre la golpiza le dijeron que eso era “para que le bajes de huevos”, se echaron a correr y de ahí se perdieron, por lo cual empezó la intervención policiaca mientras tanto el otro compañero hizo la transmisión del programa y Jorge se quedó entre la ambulancia y los reporteros.

“Jorge estuvo toda la mañana de ayer en la certificación de lesiones, tiene golpes en las costillas, tiene un golpe en la nariz, pero se encuentra bien, ha tenido actividades, aunque no se transmitió “Lindero norte”, pero hoy ya se encuentra en actividades normales, trabajando con las agentes de la Fiscalía General de Gobierno de Baja California”, expresó.

Acoso a periodistas

“Hay problemas graves por el grupo de poder político, pero también del poder fáctico, tratamos de hacer un periodismo bien fundamentado con la idea que todo lo que plateamos es corroborado, manejamos documentos y testigos, todo el trabajo que no toca a nosotros hacer, entonces siempre hemos estado ahí en el filo de la critica gubernamental, pero igual nos ha presentado denuncia, nos han fabricado delitos, nos han cerrado espacios, o sea es un trabajo que venimos haciendo y que lamentablemente no somos héroes, somos periodistas y si hacemos un trabajo muy frontal”, afirmó el periodista.

Añadió que no se metan en vidas personales, no afectan cuestiones íntimas, se hace un trabajo con la vida pública y económica de Baja California. Además, en esta diversificación que tiene el crimen organizado, en diferentes actividades recientemente Jorge estuvo denunciando todos los cobros de pisos, extorsiones que se han venido haciendo y han incrementado de una manera terrible.

Finalizó que no se vana a amedrentar, sino extremaran precauciones, hay mecanismos de protección entre el gremio periodístico, pero si se necesita que el trabajo que se hace como periodistas sea a prueba de todo, bien elaborado, sustentando, porque eso es simplemente la razón del periodismo que se hace.