Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse
diciendo que es la sociedad en la cual no sólo es permitido,
sino exigido, el ser persona.
María Zambrano
Víctor Sánchez Baños
Siglos, sin exagerar, tuvimos los mexicanos que esperar para llegar a niveles de justicia donde los poderosos y los potentados no estuvieran por arriba de los derechos de los mexicanos comunes y corrientes.
Con el gobierno llamado de la Cuarta Transformación se terminan con principios de la democracia y el respeto a la Ley. Regresaron los poderosos y potentados, disfrazados de demócratas, a pisotear todo lo que se construyó desde antes de la Independencia del país.
Durante los inicios como nación independiente, las castas de los mexicanos estaban claramente identificadas. Primero los españoles que llegan de Europa y nacidos allá; los criollos, los hijos de españoles nacidos en México; los mestizos, que eran la mezcla entre indígenas y españoles y los indios, que eran nativos de pura cepa.
Las cosas cambiaron, conforme pasa el tiempo. Las libertades se fueron consolidando, mediante la disminución del control del gobierno. El paso de liberales y conservadores, dividieron al país, pero los mexicanos avanzaron poco, mientras los potentados y gobernantes deshicieron al país.
Las castas estaban definidas entre los ricos que se dedicaban a la producción y las rémoras de la política, cuyos mejores elementos se dedicaron a hacer filosofía e historia, mientras el resto saquearon y dejaron saquear al país.
Los líderes políticos, de ese entonces, hacían lo mismo que lo mismo que los de ahora. Esto significa que crean estructuras con el fin de enriquecerse y evadir la acción de la justicia. Entre más alto es el rango del político, mayores son las herramientas para salvar la cárcel.
Después con la época porfiriana, los científicos buscaban el crecimiento del país mediante el establecimiento de estructuras que dejaran enriquecer a los amigos del presidente en turno.
Después de la Revolución llegó una casta de “generalotes”; algunos de carrera y otros inventados por las huestes revolucionarias. A los cercanos de aquellos que controlaban la revuelta los hacían militares de alto rango.
Estos se repartieron al país como botín. Haciendas, empresas, tierras y hasta las casas que confiscaban, pasaban a poder de los “ganadores” de la revuelta. Y, el pueblo continuó sumido en la miseria e ignorancia.
Después con los 80 años del “priato”, heredado de los Obregón, los Calle y otros más, dejaron una dinastía de potentados cuyas fortunas no se han acabado ni sus choznos.
La presión social y política hizo que las leyes se modificaran para disminuir el totalitarismo presidencial. Por ello, encontramos a presidentes como Fox, Calderón, Peña y ahora López Obrador, que buscaban un presidencialismo totalitario, pero son frenados por la historia de los mexicanos.
Escúchame de lunes a viernes, de 21 a 22 horas, en “Víctor Sánchez Baños en MVS” mvsnoticias.com poderydinero.mx vsb@poderydinero.mx @vsanchezbanos