Francisco Rodríguez
¿Qué buscaba el presidente de la República al leer un tweet majadero en la “mañanera” del viernes más reciente?
¿Compasión? ¿Conmiseración?
¿O tal vez que las hordas de amlovers o chairos se abalanzaran en contra de quien había insultado a su señora esposa y a él mismo?
¿Escenografía retórica para la denuncia en contra de los 31 académicos que son parte de la élite de nuestras universidades?
¿Qué buscaba el presidente?
Lo que haya sido, lo consiguió.
Y con creces.
Como casi todo lo que emprende en materia de manipulación de las masas.
Que corrió un gran riesgo al prácticamente “oficializar” el mote con el que algunos pocos fifís, conservadores y adversarios se han referido a la señora Beatriz Gutiérrez Müller, pues sí, ni modo, era un riesgo que había que correr.
Ahora la perspectiva sobre los académicos acusados con torpeza por la Fiscalía General de la República ha cambiado.
Ahora ya no son víctimas, sino victimarios.
Así y el personaje emisor del tweet majadero no esté incluido en esa treintena.
¡Pobrecita la señora, mira como le dicen!
¡Y como insultan al presidente!
¡No se vale!
¡Pinches académicos rateros!
Compasión.
Conmiseración.
Y cambió ya la narrativa en torno a los 31 académicos acusados de no pocas pillerías.
La academia al servicio del dinero
Apenas el mismo viernes usted leía aquí, en uno de los Indicios, que “tantas veces gritó Alejandro Gertz que ahí venía el lobo, que ahora que llegó nadie le cree. Y es que, aunque al parecer sí hay delitos qué perseguir por haber sido cometidos entre algunos de los académicos a los que ahora acusa, la suposición generalizada es que se trata de una vendetta personal. Así, el señor fiscal general ya no le es funcional a nadie, sobre todo a la justicia”.
Y sí, reitero, sí hay delitos que perseguir como lo han venido señalando en sendos reportajes tanto la publicación Poder y el semanario Proceso, el primero desde el 12 de diciembre de 2109 y el segundo, retomando las investigaciones de Ricardo Balderas, en marzo de 2020.
Bien documentados, los reportajes de Balderas dan cuenta ya no sólo del pago de cuentas de tintorería y de facturas de líneas privadas de telefonía celular, sino peor aún, del uso de los recursos públicos para favorecer a magnates como Germán Larrea:
“Académicos de la Universidad de Sonora (UNISON) usan recursos patrocinados por el centro académico y la empresa Grupo México, del magnate Germán Larrea, para generar una imagen positiva de la minería en la región, específicamente sobre el derrame de 40,000 metros cúbicos de lixiviados de sulfato de cobre, ocurrido en la mina Buenavista del Cobre en 2014.”
O para apoyar a la transnacional Monsanto:
“Más de 80 millones de pesos han sido utilizados para promover el desarrollo de la industria de transgénicos en México, a través de estudios que fueron pagados con recursos del Fondo para el Fomento y Apoyo a la Investigación Científica y Tecnológica en Bioseguridad y Biotecnología (Fondo CIBIOGEM). Así lo reveló un análisis profundo del ejercicio financiero reportado de manera oficial por el Comité del Fondo y el Consejo Nacional de la Ciencia y Tecnología (Conacyt). Empresas como Monsanto son las principales beneficiadas.
Y como esos bisnes, varios más.
Pero pusieron el asunto en manos de Gertz.
Y con todos los gatos que trae el señor fiscal en el estómago, el resultado fue desastroso.
Por eso AMLO, sacrificó a su reina.
Gambito de dama, ¿no cree usted?
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