Miguel Ángel López Farías
¿Qué hay detrás del montaje oficial sobre la compra de una refinería en Texas? La compañía holandesa Shell es propietaria aún de más de la mitad de esos fierros, 50.05%, el resto ya era de México (fue comprada en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari).
El anuncio tiene el sello electorero de este gobierno, para el mandatario es urgente decirle a la frustrada sociedad que en el 2023 ya no habrá gasolinazo, ,que seremos autosuficientes… mentira, por más que Shell se decida por vender (situación probable pues esta empresa está obligada a bajar sus huellas de emisiones de carbono) está refinería en los EUA continuará operando obviamente en suelo gringo, no mexicano, así que todo barril que se produzca allá pagará impuestos bajo reglas del mercado internacional de energéticos.
¿No queda claro? Por más que el mandatario ordene, exija o desee refinar crudo nacional, este deberá sujetarse a los pagos arancelarios de los EUA, otra mentira es que Pemex no se endeudara con esta compra, Pemex está ahogada bajo la lápida de los cien mil millones de dólares, una monstruosidad de deuda y no tienen recursos para sacar los 600 millones de dólares que se requiere para la planta de Shell en Texas excepto se endeuden, ¿así o más claro?
Y queda la madre de todas las dudas o la duda que nos da en la madre… si para los genios de la cuatroté el comprar una Planta en Deer Park nos significaría el pase automático a el paraíso de la soberanía petrolera y con un “fuchi-guácala“ exterminaríamos la maldición de los gasolinazos, entonces por qué insistir en la colocación de ladrillos en Dos Bocas, la fantasmal refinería que está proyectada para que cueste 8 mil 900 mil millones de dólares y que tendría capacidad para refinar 340 mil barriles diarios, misma cantidad que la de Deer Park, entonces, si huele a pésimo negocio lo de Dos Bocas, ¿Qué necesidad de seguir engañando?
Y un último dato: el gigante holandés ROYAL DUTCH SHELL lleva una década mudando hacia la producción de energías verdes y no solo por la crisis del cambio climático, sino porque el uso de gasolinas y diésel van de salida, la industria automotriz en el mundo ya se dirige a las energías renovables, así que, para abreviar, lo que amenaza con efectuar el Gobierno de Andrés es en términos básicos, comprar fierros viejos que pronto valdrán lo mismo que el boleto de la rifa de su avión.
Sin dejar de añadir que esta administración cuatroteista se pone al final de la cola en defensa del medio ambiente y combate al cambio climático.
En serio, parece que estamos viendo un capítulo de la vecindad del Chavo del ocho.














