• Si se va el ganso, será contra su voluntad. Quien quede no puede ser peor

Miguel A. Rocha Valencia

Parece que va en serio: el mesías tropical se irá a la Chingada, eso dijo y esperemos que esta vez cumpla, no traicione su palabra ni a los mexicanos chairos o fifís. Con él se irá la 4T pues según sus palabras él encarna el proyecto que hasta el momento sólo muestra miseria, violencia, muerte, retroceso, confrontación, inflación, recesión, pérdida de calidad de vida y eso sí, un crimen organizado y fuerzas armadas empoderados y más de 250 mil mexicanos que no debieron morir.

Claro, aún no se acaba la destrucción, persecuciones, venganzas, violaciones a la ley, reforzamiento de la tiranía del macuspano y el enraizamiento de una corrupción que se volvió sello de la “casa”, con una nueva mafia en el poder, pero de una mediocridad ofensiva para los niveles intelectuales y de asombro de los mexicanos.

Porque de las corcholatas que se asoman, una sola de ellas tendría la estatura política para gobernar el país; hay otros, pero no son nombrados sino excluidos por el profeta cuatrotero como sería Juan Ramón de la Fuente, que con todo y que se volvió cortesano no pierde el nivel, o Ricardo Monreal Ávila quien se defiende con buena esgrima política para no ser aplastado por las huestes del machuchón.

La “otra” fichita que todos los días sale a relucir es la ex “científica” Claudia Sheinbaum, quien, a base de quedar bien, se mimetizó al peje y ahora hasta la mueca de sonrisa se le vuelve permanente en medio de unas “chapas” de muñeco de cartón de feria. Es decir, ya se la creyó y asume el discurso del tlatoani, ofensivo, retador a las instituciones con actitudes violatorias a la Ley, sin darse cuenta de que eso precisamente es lo que la demerita y le resta votos, al menos de la Ciudad de México, donde pierde terreno a cada paso.

Su presencia en plazas del interior de la República, donde la acompaña la “caja de aplausos” que le rentaron de manera permanente, no levanta más allá del pago hecho a “seguidores de Morena” contratados por el inepto y mediocre presidente del partido, quien llegado el momento dará el chaquetazo en favor de su patrón.

Porque Mario Delgado, está comprometido con Marcelo Ebrard, si este su hunde por cualquier motivo, él se va con él, incluyendo el tema de los muertos de la línea 12 del Metro, donde en ocasiones la Sheinbaum le arrima el rejón para que no se le olvide el estilo de la casa: el chantaje y la amenaza si se pasa de listo.

Mientras, el secretario de Relaciones Exteriores, quien cubrió con pulcritud y puntualidad las espaldas del profeta de la 4T a su paso por el gobierno de la capital del país, se mueve, pide piso parejo y obliga a su patrón a aclarar, a mencionarlo en las mañaneras, con lo cual, jala reflectores.

Con Ricardo Monreal el tema no es tan fácil, ya que, si bien Ebrard Casaubón es de los consentidos de casa, el zacatecano no las trae todas consigo. Es más, si el primero pide piso parejo, el segundo no ya que simplemente rechaza el método propuesto para insacular al “candidato” que, llegado el momento, sustituiría al dueño de la finca de 13 mil metros cuadrados allá, en Palenque.

Monreal Ávila, quien llamó a no realizar actos anticipados de campaña, ya se creó su propio espacio en el patio del Federalismo del Senado, donde desde sus conferencias no solo manifiesta su deseo por contender, sino que asegura estará en la boleta electoral para presidente de la República. Ningún otro cargo o puesto de consolación como hace cuatro años le interesa.

Todos los días dice que no va a recular ni para tomar vuelo y contra lo que hacen las corcholatas presidenciales que replican el discurso de su patrón y asumen posiciones del patriarca, desafiantes y violatorias de la Ley, Monreal presenta en sus “mañaneras” programa de trabajo.

Ya habló de economía, de revisar estrategia de seguridad, de sumar por el buen camino a los empresarios, a las clases medias y hasta de un plan de reconciliación nacional.

Y si plantea reconciliación, reconoce entonces que los mexicanos estamos divididos, que desde el púlpito de las mañaneras surgen los llamados a la división, al pleito de clases, a la guerra entre mexicanos –pero no contra el crimen-. Se atrevió incluso a decir que las clases medias son indispensables, tal vez por su aspiracionismo por un país mejor. Dijo que a la oposición se le debe respetar e incluir en el debate y las reformas.

Plantea la revisión objetiva de tratados, de la urgencia de conseguir inversiones no de espantarlas, pero, sobre todo, de rescatar la confianza en las instituciones –léase gobierno- mexicanas, que por cierto en estos días recibe reveses a nivel internacional.

Pareciera que el abanico no da para más, ni el pueblerino Adán Augusto López, quien a la primera mención se la creyó, perdió piso y se convirtió en calca del caudillo. Frente a ello, aunque dicen que falta poco, la oposición no parece dar señales. Pero no se desestime. La golpean todos los días, pero con ello, lejos de debilitarla o fragmentarla, la fortalecen. Veremos hasta dónde aguantan.