Miguel Ángel López Farías

Y si, lo que se ve es… van por “Ricky, Rickin, Canallín“… el excandidato presidencial, se dice, se encuentra en España, la FGR lo quiso “venadear“, solo que una jueza rechazó otorgar una orden de captura en contra de Ricardo Anaya, no encontró elementos.

El “dedo” lo pone un testigo protegido (eufemismo de “sapo” que dice lo que sus captores quieren oír), todo bajo la marquesina del show de Lozoya entertainment, cortina hecha a la medida de Odebrecht. 

El presidente tienen un nuevo enano para su circo mediático, y francamente no me atrevería a asegurar que Anaya es una blanca paloma, más bien deberíamos preguntarnos quienes se salvan del contagiadero de la corrupción, pero no siendo el único, llama la atención de que el mandatario prefiera lanzar sus sabuesos en contra de Ricardo Anaya y continué dejando correr la cuenta de protección al jefe del teatro en donde se llevó a cabo el delito de los sobornos brasileños de Odebrecht, o sea, al ex presidente Enrique Peña.

Digo, no quisiera ponerme exigente y solicitar amablemente que se repitan los videos de Pio y la paquetiza de millones.

Qué bueno que el presidente no es un hombre de venganzas, sino ya habría azuzado a la plebe para sacar los huesos de Hernán Cortés, sepultados en la iglesia de Jesús y proceder a el fino ejerció de quemarlos.