Miguel Ángel López Farías

Y si, el presidente la volvió a hacer, la dosis de atole con el dedo recetada a Joe Biden es monumental. 

Previo a la visita del mandatario de los EUA, el gobierno de López Obrador asestó un espectacular golpe con la captura de Ovidio Guzmán, «el ratón», un regalo con todo y moño para llevarse puesto… ¿Por qué dudar? si los gringos hicieron el pedido y el de Macuspana les cumpliría, ya que el hijo del chapo habría sido buscado por las autoridades del norte, ¿Pagarían la recompensa de cinco millones de dólares por agarrarlo?

Biden llegó, junto con Trudeau, estuvieron paraditos soportando la probadita de «mañanera» que su anfitrión les sirvió en cadena nacional y por lo menos Biden se regresó con cajas destempladas… don Biden se habrá preguntado el por qué se tardarían tanto con el tema de Ovidio… y si, la tomada de pelo le debió haber dolido, pues resulta que el famoso «ratón» ha recibido el oportuno rayo de esperanza gracias a una serie de amparos, es que el muchachón no dormirá en ninguna prisión gringa.

La suspensión definitiva a la orden de extradición se le ha otorgado, el narco junior puede estar tranquilo y gozar de los privilegios de una prisión local, que muy de máxima seguridad, pero con áreas VIP, tal y como su padre, don Chapo disfrutó en su estancia por estos rumbos.

La sospecha de que la mano del hombre de palacio está detrás del bloqueo para evitar que Ovidio (cabeza de la organización delictiva que inundó de fentanilo a los EUA) sea llevado ante los fiscales yanquis, es creciente.

El mandatario mexicano ha sostenido una agenda cercana a los intereses del cartel de Sinaloa, no hace mucho, hablo de los derechos humanos de Guzmán Loera y de la posibilidad de que lo trajeran de vuelta a México, sumemos el blindaje de amparos que le son otorgados a Ovidio y nomás falta que López Obrador le pida perdón a toda la familia Guzmán por las molestias causadas. 

Y lo que francamente me cosquillea es saber qué respuesta vendrá de Washington, pues Joe Biden no creo que esté muy contento viendo cómo su homólogo del sur le quita está bandera electoral, la de la extradición y juicio de un envenenador de sus paisanos. Digo, de algún modo, el que despacha en la casa blanca habrá de cobrarle la chamaqueada a el mexicano.

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