Miguel Ángel López Farías

Lo de Culiacán opaco a lo de Santa Lucia, es justo mencionar que tras el viernes negro se dio un triunfo que no alcanzo a ser mostrado por los desequilibrios informativos y el lógico peso de las realidades.

Santa Lucia va, ya sin trabas, sin topes legales ni más amparos y este despeje se le atribuye a un personaje que desde la discreción ha ido tejiendo una red eficiente de soluciones para el presidente, se trata de Julio Scherer Ibarra, el consejero jurídico del mandatario, este personaje ha sido de gran utilidad para irle quitando el polvo a asuntos tremendamente espinosos, cumpliendo con el papel del consejero y aun mejor, el de un operador que se revela como una de las estrellas del general de palacio.

A don Julio no se le conocen enemigos, no es alguien que se le califique de mediano, o de haber transitado por paramos de escándalos por abusos o corrupción, el presidente y don Julio son amigos, pero no solo te tiene que ver esto como una virtud entre leales, sino como artífice del respeto a esa confianza que se demuestra con casos resueltos como el de Santa Lucia, que si bien se trató de una aduana legal ya nadie duda de que el trabajo del consejero jurídico fue netamente de calibre político, sin estridencias y con resultados que afianzan lo que debe ser la labor de un operador de peso de un mandatario.

Sabemos que a don Julio no le llaman la atención los reflectores, tal vez la fuerza de la costumbre y contactos de su legendario padre lo ubicaron muy bien en lo que quiere y no hacer y con quien aparecer, ahora bien, lo que viene para México y la construcción del Aeropuerto Internacional “general Felipe Ángeles” podría ser el tan esperado crecimiento de una región que durante años ha sido abandonada, la zona norte de la ciudad de México y la urgente necesidad de conectarla de manera segura y hasta humanitaria en un vasto complejo de vías entre la capital, el estado de México e Hidalgo, pues si bien, Santa Lucia será un destino aeroportuario, también implica que las inversiones en infraestructura, la generación de empleos, el aumento de servicios detonen en una mejor calidad de vida para los millones de mexicanos que allá viven.

Santa Lucia deberá ser la puerta de un replanteamiento urbano que ahora sí, contemple políticas metropolitanas dignas para los habitantes de la alcaldía Gustavo A. Madero, Ecatepec, Ojo de agua, Tecámac, Tizayuca, Pachuca, una amplísima franja que hasta el momento se encuentra desarticulada, inconexa de beneficios como son un transporte rápido, barato y seguro, en donde para quien vivir en Tecámac y trabajar en Tlatelolco significa desperdiciar de cuatro a cinco horas de su vida a diario para transportarse, en donde para quien habita venta de Carpio y tenga que moverse a el centro histórico no le signifique subirse a alguno de los infernales camiones que salen de indios verdes.

El aeropuerto de Santa Lucia está obligado a ser el detonante de una mejora en la sociedad, no solo para quien se sube a un avión, sino para los que en tierra han padecido años y años de exclusión, por ello la labor de un extraordinario servidor público como Julio Scherer y su fuerza y talento para acoplar la promesa del presidente con la realización de un aeropuerto moderno, eficiente y nada ostentoso son buenas noticias en medio de días plagados de nubes negras.

Lo dicho: hay cosas que se deben reconocer, funcionarios de esta 4T que hay que aplaudir y en esta alineación se ha notado la labor de ariete de Julio Scherer Ibarra, un abogado orgullosamente de la UNAM.

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