Miguel Ángel López Farías

Oxigenante el que la SCJN en voz del ministro Arturo Zaldívar metan reversa a esa “versión de garrote” de la 4T, llamada prisión preventiva (que, aunque se le ubica en el sexenio de Felipe Calderón, realmente está contemplada en la constitución desde 1917).

Ningún ciudadano deberá estar en la cárcel sin que se le haya acreditado el supuesto delito… en las verdaderas democracias se practica la justicia con elemental sentido común.

Al señalado como culpable se le documenta el supuesto delito y hasta que no se le haya confirmado tal hecho no podrá pisar cárcel. Aquí es el mundo al revés, a quien resulte señalado de X o Y delito se le “entamba” mientras se le investiga, prisión por si las dudas y aquí vienen “esas dudas”, ya que, si el “acusado” no posee recursos económicos para pagar una buena defensa, pues será un pobre más que engrosa la lista de los delincuentes en alguno de los penales, así haya robado un pastelito. 

La prisión preventiva oficiosa se antoja como alguna máquina de la Santa inquisición, las cuales arrancaban la culpabilidad hasta el más santo. Con el caso de Rosario Robles, encontramos parte de las historias de terror que se presentan en el andamiaje de justicia mexicana, con jueces de consigna, los cuales, por presión de políticos, tuercen las leyes y crean delitos a la medida, sobre todo para venganzas personales. Rosario puede ser inocente o culpable, eso no lo sabemos, pero la determinación de un “hombre de leyes” para que se le niegue salir de Santa Marta Acatitla ejemplifica lo torcido del mundo penal.

La prisión preventiva ha servido para casos como ese , el de Robles, pues en lo que le “cuadraron” las acusaciones, fue obligada a cumplir la famosa “prisión preventiva”, una versión de arraigo, pero más cruel, pues se ejecuta en el infierno de los centros de readaptación de México, y tratándose de Rosario Robles, una enemiga directa de López  Obrador, es que se potencia, pero como ella, existen miles de casos de hombres y mujeres que por su pobreza, no han podido salir de ese calabozo de la prisión preventiva.

La SCJN arranca de tajo los dientes de la fiscalía General de la República, el brazo ejecutor del mandatario y que se ha caracterizado por aplicar todo tipo de chicanadas en contra de los enemigos de la 4T.

La medida obliga a que un juez diga de tajo si quien tiene frente a si es culpable o no, si su delito es grave o no y por supuesto, si se debe ir a su casa en ese mismo momento o merece ser recluido. 

Las prisiones están repletas de pobres, muchos con cargos muy menores, sin quien les abra la puerta, en cambio, políticos públicamente corruptos cenan en restaurantes de lujo o se escabullen recibiendo paquetes con millones de pesos, mientras que el

Halo protector de la familia los arropa, sin que merezcan un solo citatorio de las autoridades, mucho menos la famosa prisión preventiva.