Miguel Ángel López Farías

El pasado 14 de febrero, en este espacio del PP mencionamos el papel que el «Mayo» Zambada ha realizado en este gobierno, su función de bróker, un negociador que se sabe, tiene fama de ser el amo, y que le significa a palacio nacional contar con la mesa de acuerdos para mantener bajo líneas de control a el corporativo criminal más poderoso del continente, el cártel de Sinaloa y sus sucursales.

La publicación de un reportaje del periódico estadounidense THE NEW YORK TIMES sobre la presunta entrega de dinero a familiares y cercanos de Andrés Manuel con remitente del «Mayo», no es por mucho un disparate, cabe en el abanico de realidades entre dos poderes que son reales, con peso y profundidad en este y en otros países.

Solo que creer que conoceremos de documentos o vídeos en dónde se corrobore que alguien del clan López Beltrán aparezca sonriendo mientras recibe maletas llenas de dólares, es querer abusar de inocente.

Eso NUNCA VA A PASAR, lo que, si ocurre y por supuesto que no es una práctica inaugurada por la 4T, es que los varones de los cárteles seguirán «invirtiendo» en aquellas figuras políticas que les garanticen el resguardo de sus negocios, seamos directos, si un empresario, de los visibles y legalmente constituidos, hacen llegar millones a las mesas de apuestas de los candidatos para la preservación de contratos, ¿Por qué no uno de esos multimillonarios narcos? ¿Qué se los impide?

No hace mucho dije que en México se había inaugurado la era de la sin razón, en dónde los cínicos prevalecerán, hasta que la sociedad se canse, pero esto no ha ocurrido, los destellos de enojo de una parte de la sociedad llegan a una triada de marchas en defensa del INE, de la SCJN, de la democracia y ¡tan, tan!

¿Alguien tiene ganas de marchar en contra de los carteles y sus socios en el gobierno por el país sangriento que padecemos? ¿No le llama la atención que Xóchitl no fije una posición sobre los cárteles? Vamos, alguna propuesta, un «algo» que indique lo que ella haría en caso de llegar al poder.

La DEA, esa agencia antidrogas de los EUA ha operado, no solo en México, como un recio agente, sino que termina siendo un brazo de operaciones políticas de Washington, cuidado, no son clones del capitán América, no los idealicemos, son negociadores entre Dios y el diablo, así fueron en Colombia, útiles para colocar o exterminar del poder, tanto a presidentes como a líderes de cárteles y ¿Qué buscan de esas nuevas cabezas? ¿Qué no maten a la «gallina de oro» que representan los ingresos más altos de una nación?, después de la venta de armas o petróleo que es el dinero de las drogas, y en México no son la excepción, solo que por momentos se convierten en observadores, testigos de que nada se descomponga y el flujo de drogas no exceda los niveles de consumo en Norteamérica y a ratos son descaradas herramientas de presión política…

La crisis de fentanilo en los EUA es un buen ejemplo, por ahí comenzó el manoteo de Washington con López Obrador.

No olvidemos que en la época de Miguel de la Madrid se vivió la crisis diplomática con la casa blanca por la ejecución en 1985 de Enrique «Kiki» Camarena, agente de la DEA… pero esa es otra historia de la histeria que produce la DEA.

Regresemos al tema: la cruda realidad es que en México hemos pasando de la dictadura perfecta a una creciente narcodictadura, similar a la Colombia de los 80 ‘s y 90’s y cuya salida tendrá que venir por la puerta de los pactos. 

La tranquilidad del país, lo sabe la casa blanca, viene por el Pacífico, ¿Qué va a ocurrir con los demás cárteles? Tendrán que negociar o se sentarán a mirar cómo le arrebatan los territorios a un costo de muchos más muertos.

Eso lo sabe Biden, lo sabe López Obrador, lo saben las candidatas, lo sabe la DEA, lo saben personajes como el Mayo o el Mencho… lo que nos resistimos a saber, en esta «inocente «sociedad y sus opinadores, es el peso de una verdad como esta: que México ha sido y seguirá siendo el botín económico de muchos actores, no solo narcos, de mandatarios, no solo el de México, que el brutal poder del dinero que producen los criminales es superior a cualquier gesto de buena voluntad… tan es así que la narco cultura ha ido ganando terreno en el día a día, sea en telenovelas, sea con música, sea en figuras que lanzan  apologías a estos criminales. 

¿Tenemos remedio? ¿Una guerra del ejército abierta en contra de ellos? ¿La legalización de todas las drogas? ¿O buscar pactar?