Miguel Ángel López Farías

Muchas cosas han quedado desnudas con el tsunami de la pandemia, es larga la lista, pero la demolición se centra en grandes sectores de la clase política, hoy que todo es campaña, los huesos de miseria intelectual arrojan un vacío de estaturas, desolando el de por sí pobre paramo nacional.

Asomarse solo a lo que el partido en el poder entrecorta la respiración y nos hunde aún más en el pesimismo. Morena con todo y sus fierros están próximos en irse al deshuesadero, pero no van solos, hemos visto y escuchado a más de un candidato o candidata de la fauna partidista mostrar la insulina mediocridad de sus intelectos, revelaciones de la grisura, chiquitos y muy ausentes de lo que a los mexicanos nos da por decir “que nos lleva el diablo”.

El proceso electoral es aún potestad de un solo actor y esta miente y ocupa los misiles de un aparato de propaganda del tamaño de su megalomanía, y la llamada oposición son solo golpes suaves y desarticulados, sin asomo de valentía o mínimo de articulación.

La tarea queda entonces en millones de mexicanos que cobrarán facturas y el 6 de junio dictarán sentencia y esto es bien sabido en Palacio, por ello el insomnio y el arrecie de los ataques a todo enemigo de la “cuatro te “. Pero eso es ya casi tiro cantado, la aduana que preocupa es el que haremos con este país que resiste solo porque es tierra bendita, gobernada por diablos, el “mañana” es lo que quita el sueño, ¿quién o qué líder habrá de colocar los letreros de ruta de evacuación?

¿Quiénes desde la parafernalia electoral arrojarán su espada para ir en prenda por ella y realizar el gran sacrificio del “primero la patria”?

A este par le hace falta poco para irse a la ruina, sembrada de pobres y de insultante corrupción oficial, envuelta en los apetitos de un latifundista de la demagogia, solo que como a las ranas que nadan en ollas de agua que poco a poco se calientan con la leña, nos iremos enterando de las advertencias hasta que sea demasiado tarde y estemos bien cocidos.

¿Cuántas lecciones más necesitamos para entender la gravedad del asunto? ¿Cuántas?