Miguel Ángel López Farías

El mundo de los periodistas es muy extraño, cerrado y veleidoso, los ejercicios de cuerpo se dan escasamente, es un territorio de “vacas sagradas” y de un ejército de esforzados investigadores o solo, reproductores de noticias, pero no es una categoría de seres que utilizan ese poder de comunicación para perversamente manipular a quienes nos leen, escuchan o miran en sus pantallas…

Los periodistas no somos el enemigo del estado, pero si la caja de cristal más nítida para que los ciudadanos sepan lo que desde el gobierno no se quiere que sepa… y ahí vienen los juegos de resistencia, entre los defensores de la libertad de expresión y los defensores de sus actos (llamados de gobierno) que suelen ser poco claros…

Ahí jugamos el papel más importante de todo tipo de democracia, del país que se quiera, de los verdaderamente libres, que sean los medios los conductores de esos elementos para que quien desea saber sepa cómo hacerlo y por las vías que se deban, lo otro es propaganda oficial y responde a los políticos… pero en este sexenio se tasó a la actividad periodística como el enemigo principal de dicha transformación revolucionaria, y claro que existen medios y comunicadores que durante años han operado a favor de muchos intereses, no siempre apegados a la dureza de la verdad, pero son los menos, los más significan hoy el muro más recio de la dignidad y de una especie de resistencia partisana, necesaria para que desde el olimpo cuatroteista no terminen por hundir a un país que prometieron rescatar… pero no contentos con buscar el exterminio de muchos periodistas, el gobierno de Morena decidió soltar a el verdadero adversario de la paz y la estabilidad, a los miembros del crimen organizado, quienes en su potestad de hacer lo que les venga en gana han abierto aún más sus cartas y dictado sentencia en contra de una mujer periodista y a varios medios de comunicación, pero esto no es nuevo, somos muchos los que de una manera u otra hemos sido víctimas de amenazas y de amagues que van desde la presión comercial de Palacio y su vocero, hasta las cada vez más preocupantes advertencias de mensajes anónimos que no solo insultan, sino que nos deciden donde vivimos y que comemos…

El que un cártel de las drogas apunte sus barrets en contra de una de las nuestras, es cosa muy seria, pero lo es más el hecho que desde los guiños de la mañanera se diga una y otra vez que los enemigos del país y de sus pobres somos los periodistas…

Hoy fue un capo, al rato será un iluminado que deseará agradar a su mesías y determinará matar a un comunicador, de esos que nomás no nos tragamos los platos de falacias que se sirven en la mesa todos los días.