Miguel Ángel López Farías

La creatividad del mandatario es asombrosa, Joseph Goebbels ha sido superado por el campeón del engaño… mire usted que lanzar un “decretazo” que oculte por años “las tripas” de todas las obras faraónicas de la 4T “sobando” el argumento que es para agilizar los trabajos y combatir la corrupción, es de verdad una joya.

Vamos, ni al corruptazo de Peña Nieto y su mafia se le hubiese ocurrido tremendo acto de opacidad, las tribus de Morena lo hubiesen linchado con todo y doña “Gaviota”… pero al actual poco le importa eso, quiere todas las canicas del juego de la construcción, sin rendición de cuentas, ordenando quien y a qué horas se darán los contratos y sobre todo, metiendo en el closet toda la información que pudiese contener los desvíos de los recursos…

Algo que en un gobierno transparente jamás ocurriría, pero que por desgracia ya sucedió con los segundos pisos siendo jefe de gobierno López Obrador, una obra con sobre costos, sin licitar a que fue entregada a su patrocinador, la empresa constructora Riobo entre el 2002 y el 2005…

¿Bendita amnesia, verdad Andres Manuel? ¿El decretazo podría ser un distractor? No lo dudo, pues tres cuartas partes del país se caen a pedazos y todo apunta que lo que resta del sexenio será un paseo por el infierno, con la promesa de que el próximo año habremos de profundizar en una de las peores recesiones económicas…

Pero la intención del ejecutivo no es disimulada, ya que una de sus mayores preocupaciones es perder el flujo de recursos económicos para su soñada prolongación de mandato en la figura de la jefa de gobierno de la CDMX.

El manejo discrecional de todos los dineros de las obras publicas dotarían de una bolsa monetaria de locura, capaz de mantener a su “ganado” electoral comiendo de su mano y garantizando que su proyecto político avance.

Mentira que este “acuerdo” (eufemismo para negar de que se trata de un golpe de estado financiero) pretenda combatir la corrupción, pues es evidente que lo único que tolera el mandatario es la corrupción propia, la de los suyos… muy al estilo de Nicolás Maduro, y por supuesto que tampoco busca agilizar los trámites burocráticos para darle velocidad a las obras, pues dicho por los especialistas, esto traería consigo enormes peligros para las obras, pues el apresuramiento solo replicaría lo que ocurrió con la línea 12 del metro.

Construcciones aceleradas y al vapor, todo por querer cortar el listón antes de las elecciones… ¿Se imagina usted algo similar con el aeropuerto “Felipe Ángeles”?

El presidente ha tejido una red de engaños, afirmar que se acabó la corrupción es un mensaje “basura” que es consumido por sus aplaudidores, la lista de ejemplos en donde las transas han prevalecido son muchas, Bartlett y sus propiedades, el negociado de los ventiladores en el IMSS y que también incluyeron al hijo del director de la CFE, la mafia de proveedores y contratistas en el ISSSTE, denunciado por el periodista Mario Maldonado, la corrupción Ana Gabriela Guevara en CONADE ,el caso de David León, quien el presidente lo habría impulsado para crear una base de distribución de medicamentos en todo el país… pero que fue exhibido en videos entregando paquetes de dinero a Pío López Obrador… y el “cáncer de los abusos“ en el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, ¿ya se nos olvidó la carta de renuncia de su titular Jaime Cárdenas acusando lo podrido de ese organismo? un asuntito que el presidente jamás volvió a tocar.

Para los buenos observadores de lo público, el “decretazo” está muerto pues se esperaría un alud de controversias y amparos, pero lo que no se logra contener es el hambre por poseer todos los miles de millones de recursos para sostener el maquillaje de un 4T que está a años de haber logrado un solo éxito.

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