Miguel Ángel López Farías

Para no perder la bonita tradición de los acostumbrados sopapos entre Felipe Calderón y Andres Manuel Lopez Obrador es que nos llega este nuevo capítulo muy a tiempo para irnos olvidando del COVID-19 y todos sus demonios pandémicos, el presidente de hoy le dice al presidente de hace seis años que someterá a consulta si se va a la cárcel o no, esto, por las investigaciones que en Estados Unidos se llevan a cabo en torno a Genaro Garcia Luna, hombre que llevará la mayordomía de la lucha contra los carteles en el sexenio Calderonista.

Don Felipe, quien es de «mecha corta» reta al gobierno y le dice que dejen de andar «toqueteando» sus derechos y que si existen pruebas lo acusen de manera formal, así la ficha de la batalla hasta el momento y que sirve para desviar de manera grotesca el tema madre del país: el bestial desempleo y caída de los muros económicos en México.

Pero vayamos a el folleto de la obra, primero, dejemos la inocencia de lado y vayamos poniéndole nombre a las cosas; los señalamientos actuales sobre una posible relación de un gobierno con el crimen organizado no es nuevo, ni Felipe Calderón inaugura la bonita costumbre de codearse con uno de los poderes reales en este país, y que lleva por nombre carteles de las drogas, si García Luna se alió con los Beltrán Leyva y después se hizo cuate de «el Chapo» no es nuevo, y dejemos de secundar a esas buenas conciencias que hoy se desgarran las vestiduras, el narco en sus distintas presentaciones han dictado desde hace por lo menos 40 años la vida y muerte en este país, el desfile de gobernadores, secretarios de Estado, de presidentes, desde municipales hasta los del primer nivel que han tenido algún tipo de cercanía o relación haría palidecer a los histéricos opinocratas de hoy, y claro que eso no debería ocurrir, pero ocurre, en un sistema que se ha beneficiado de esa actividad, o dígame usted.

¿A dónde cree que van a parar miles de millones de dólares que año tras año producen los capos? es de vox populi el que muchos barones de la droga apoyaron en distintos momentos a gobiernos, primero emanados del PRI, Miguel Ángel Félix Gallardo, Amado Carrillo «el señor de los Cielos», «Don Neto», «Caro Quintero», Juan Garcia Abrego, «el Chapo», los Beltrán Leyva; «el Azul», «la Barbi» , «el JJ», «los Treviño», «los Arellano Félix», «la Tuta», «el Chango», Lamberto Quintero, «Nacho Coronel», «el Güero palma»,» la reina del Pacifico», «los parada», «el Mencho»  y todos los que hagan falta, todos, pero todos han sido beneficiados en algún momento por gobiernos y sus personajes más encumbrados, creer que esta ínclita lista creció por generación espontánea es caer en el más ramplón infantilismo.

Para que México funcione como lo conocemos es que se crearon un mundo de reglas no escritas en donde se permite la cohabitación entre fuerzas del crimen y lo que se conoce como Estado mexicano, y ninguna estampa resume lo que digo tal y como se vio en un apretón de manos entre la madre de uno de los capos más multicitados y novelados y un presidente de México, solo que un grueso de los mexicanos, acostumbrados a la simulación escondemos ese tipo de repulsa, en una muestra de nuestro mejor deporte, el del cinismo, e insistimos: nadie puede juzgar el que en aras de los equilibrios sociales se permitan este tipo de cercanías y hasta de sociedades, sea con narcos o no, pues son un poder económico y de fuego real que no podrían ser borrados por decreto.

Eso ya lo vimos y declararles la guerra ha dejado a más de 250 mil muertos en tanto solo dos sexenios. así que unas dosis de dura realidad nos permitirían ir en búsqueda de la mayoría de edad como país.