Miguel Ángel López Farías

Merece ser mencionado, el maratón de la Ciudad de México está de regreso, 42 kilómetros con un premio llegarían hasta un millón cien mil pesos, si tienes piernas y buenos pulmones y si adquieres una buena clasificación obtendrías boleto para el maratón de Boston.

Este maratón, el de la CDMX, es el que otorga mejores premios en toda Latinoamérica… y si, casi siempre se lo llevan los kenianos. Más de 20 mil corredores se verán las caras este domingo desde muy temprano muchas son las virtudes de este tipo de eventos, lo económico, lo turístico, pero me detengo en el aspecto deportivo y sus beneficios, en este país es sumamente difícil presenciar actividades deportivas en masa, excepto los partidos futboleros de fin de semana, con todo y los bufetes de carnitas y chelas con los que se suelen acompañar esos domingos con los cuates.

Más allá, él y las mexicanas somos una sociedad que se niega a las actividades físicas, el mejor resultado de esta inactividad son los preocupantes niveles de obesidad tanto en niños como en adultos. 

Ocupamos el primer lugar en gordura, por ende, en una alegre colección de enfermedades. En serio que no tenemos miedo a los hospitales, somos bombas de tiempo con diabetes y padecimientos cardiovasculares.

Lo chatarra lo llevamos en lo cotidiano y no hay dieta que nos convenza, y si creíamos que esto es culpa de gobiernos, no es así, somos nosotros los que arrojamos en un bote de basura toda idea de amor propio. 

Cuantos padres de familia son el veneno de sus hijos cuando con nuestro ejemplo les seguimos atascando de alimentos nocivos y peor aún, siendo el principal reflejo de la inacción, padres y madres, tíos o hermanos que no saben lo que es hacer deporte y si, clientes frecuentes del sofá y de sesiones eternas frente al televisor… somos gordos por qué escogimos esa condición… pero también somos los candidatos a un futuro inmediato deplorable en todos los sentidos.

No nos engañemos, rechazamos la actividad física por qué se nos hace pesada, difícil de ejecutar, por qué los pretextos siempre serán de la canasta básica y el esfuerzo les resulta para muchos y muchas, un planeta desconocido e Inhóspito.

Bien por los que habrán de ir al maratón, de los que se atrevieron y se atreverán, de esos locos que saben que correr no es de cobardes, sino de los que ya le ganaron una partida a la voz interna que dice “no se puede”.

Si es usted de los que cree que México no tiene remedio, comience a hacer algo por usted y verá que si existen otras rutas para ser distinto.