Miguel Ángel López Farías

Desesperados, esa es la definición de lo que ocurre en el cuartel de Morena, se asemejan como delantera que lanza “balonazos” hacia la portería enemiga a ver si uno de los esféricos entra.

Mario Delgado y su jefe nomás no encuentran la combinación, tan es así que el dirigente de ese partido se inventa un simulacro de atentado en Tamaulipas, da ternura ver el video del exsecretario de finanzas del Gobierno de la CDMX con voz tipluda y lacrimosa darle narrativa a una supuesta amenaza con armas largas (armas que nunca se ven), la grabación es un bonito intento de montaje que termina con un saludo entre los de la supuesta camioneta de malosos y los de la de Delgado.

Da penita el de Morena, como si el público no supiera lo que es que se te emparejen los narcos, ni él buenos días te dan y todos sabemos cómo terminan esos “emparejones”… pregúntenle a los 34 políticos agredidos o asesinados durante estos tiempos de campaña.

Ojalá que todo terminara en un meme, como ha sucedido con Delgado, esto es más serio y tiene que ver con lo que está en juego, la terquedad de una cofradía que bajo engaños a sus fieles ha llevado a este país a una de las peores crisis que se tenga memoria, y lo peor es que apenas estamos entrando a esos pantanos, pues el hecho de que el jefe de ese grupo posea el control de la República le confiere gruesas capas de pintura para que el desastre que se siente no se vea tan dramático.

Estamos a días de una de las pruebas más graves para el país, cierto es que a esta nación, los políticos le deben todo, hemos transitado por junglas peligrosas, las bestias al acecho han marcado nuestras pieles, fauces de corruptos o trampas de banales nos han tocado sortear, pero con todo hemos sobrevivido a actores realmente rupestres… póngale el partido que le venga a la memoria, solo que en este tramo de la selva el olor a miedo es mucho más intenso, paralizante y toca aprender a sobrevivir mostrando coraje y respeto hacia uno mismo o nos adentráremos a un mundo mucho más agresivo e incierto…

A los mexicanos ya se nos emparejó la camioneta con placas 4T, nos viene siguiendo desde hace tres años, el saldo es de pesadilla  y lo sufrimos todos y ese si es de terror, no el juego de X-BOX de Mario mareado.