• ¿Cuándo parará la destrucción del país convertido en violento narcoestado?

Miguel A. Rocha Valencia

Todo presidente se marca metas para en los primeros 100 días de su gobierno, dar perfil, construir algo que dará pauta a su mandato. El Ganso de Macuspana logró lo impensable; destruir la economía, convencernos de que efectivamente era un peligro para México y que no habría avances en el país sino retrocesos, venganzas y persecuciones a la crítica.

Nos mostró en esos días una mediana capacidad administrativa que con el tiempo se volvió mediocre y después en un bodrio cortesano ajustado a sus caprichos, sin planeación de progreso futuro, sino de retrocesos hacia esquemas presidencialistas centralistas, concentrador de poder.

También lastimosamente, nos dio la razón en que, para alcanzar sus fines, utilizaría al Congreso, retiraría la inversión pública para concentrarla en proyectos de cultivo a su personalidad y que nada, ni la muerte, el dolor ajeno le importaban.

Por eso acabó con guarderías infantiles, refugios para madres agredidas, canceló las copras de medicamentos y persiguió a farmacéuticas. Dejó a los niños con cáncer sin fármacos y a las mujeres con carcinomas mamarios, cérvix no sólo les quitó las medicinas sino los diagnósticos y tratamientos colaterales.

Bueno hasta la ayuda a las prostitutas en dinero y atención médica, se canceló aduciendo su causa favorita, corruptelas y ahorros para la “causa”.

En lo económico dio palo al aeropuerto de primer nivel que nos hubiera colocado por encima de Houston, Panamá, Los Ángeles y cualquier en el Sur de Estados Unidos o Centroamérica. Aduciendo una corrupción que en tres años no probó, acabó con el proyecto del internacional Norman Foster y en su lugar alzará un monumento a su megalomanía en Santa Lucía. Aquél, el NAIM tendría siete pitas con capacidad para atender creciente demanda en los próximos 50 años. El del Ganso (patito) en Zumpango, tendrá tres, una militar y se apoyará con el actual de la CDMX y el de Toluca, proyecto económico y operativo inviable, antieconómico.

¿Las pérdidas? Van más allá de los 600 mil millones de pesos porque no sólo se cancelaron contratos y debieron pagarse inversiones en bonos sino también devaluaciones, quiebras en bolsa, de empresas suministradoras, bufetes de profesionales, negocios de carga, transportación, hotelería y mercantiles en curso y mucho más.

Pero, sobre todo, la confianza. Eso lo hizo López en los primeros 100 días de su mandato, acabó con algo que pudo ser su plataforma de despegue económico con atracción de millonarias inversiones adicionales, se hubiera vestido de charro. Pero optó por la destrucción de la economía, de esperanzas y proyectos. En su momento dijimos que se dio un balazo, pensamos que casi se suicidaba, pero el tiro se lo dio al país.

Igual con la seguridad, su no proyecto contra el crimen, ya cobró más más de 80 mil asesinatos. La pasividad cómplice, pero activa del Profeta entregó el país al crimen organizado, les abrió las rutas de trasiego, cultivo y producción incluso de drogas sintéticas y les facilitó el acceso a las armas y el tráfico de personas. Para los ojos extranjeros, México es ya un narcoestado.

Para colmo y como anillo al dedo de su administración, vino una pandemia a la que desestimó aconsejado por funcionaron de medio pelo, mediocres que en una administración panista y priista tal vez hubiesen alcanzado niveles máximos de directores de área o jefes de departamento. Pero llegaron con su gran carga de revancha y servilismo como Hugo López Gatell, quien irá al mismo basurero que el Mesías de la 4T y con más de 250 mil muertos en su “no conciencia”.

El daño, lo pagará el machuchón de Macuspana con el consabido juicio de la historia, pero las consecuencias de las facturas, las liquidaremos generaciones enteras de mexicanos con atraso, pobreza, desconfianza internacional, enfrentamientos entre nosotros mismos, incluso amigos y familiares mientras que los grandes faltantes seguirán ahí como la corrupción, especialmente aquélla derivada del amiguismo y la “obediencia ciega”.

No sabemos si este régimen habrá de prolongarse, si las instituciones continuarán como las conocemos y se serán destruidas en su totalidad, en especial las electorales, pero lo que si es cierto es que el daño es profundo, toca las estructuras de salud, democráticas, políticas, sociales y económicas. Eso no se repara en un año; habremos de reconstruirlas a partir de un pacto solidario, lo importante será encontrar al líder o líderes que se atrevan y no se agachen ante el poder.

Al menos eso traerá la crisis que hoy vivimos, encontraremos mexicanos que se atrevan, que no se agachen ante el poder, defiendan las instituciones, lo que quede o las reconstruyan, aunque en ello arrostren persecuciones, amenazas, chantajes y hasta dónde sea capaz de llegar el Ganso de la cuarta. Un voto por Morena, es un voto contra México.

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