Todo está dispuesto para que sea de esta manera,

esto es lo que se llama cultura

Jacques Derrida

Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos lectores, gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. No cabe duda que la vida política da revanchas y oportunidades. Eso es precisamente lo que puede pasar con el turbulento inicio de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, si lleva a buen término el juicio en contra de Emilio Lozoya Austin ex director de Pemex y Alonso Ancira Elizondo dueño de Altos Hornos de México.

En el año 2014 Enrique Peña Nieto, sostuvo que para combatir la corrupción se debe partir de reconocer que es un asunto de orden cultural. Hasta parecía una justificación a lo que fue el sello de su administración. El combate a la CORRUPCIÓN fue piedra angular de la campaña de Andrés Manuel López Obrador, quien nos debe la limpia de ese flagelo y el esclarecimiento del pasado reciente, que no le tiemble la mano para “devolver al pueblo lo robado” como tanto pregona, pero de verdad y por la vía legal y penal.

Sabemos que la pelota está en la cancha de la Fiscalía y de Alejandro Gertz Manero y de su capacidad, que aunque “autónoma”, no se puede desligar de la figura presidencial.

Una oportunidad que vale oro para AMLO, cuando su administración comienza a hacer agua. Y es que Emilio Lozoya fue protegido en el sexenio de Enrique Peña Nieto, aunque hoy los priistas digan lo contrario, las investigaciones periodísticas internacionales y luego las declaraciones de funcionarios en Brasil, lo señalaron como responsable de solicitar 5 millones de dólares a Odebrecht a cambio de contratos con Pemex.

En 2015 se publicó en redes sociales una conversación de altos ejecutivos de la empresa española OHL acerca de una asesoría por parte del entonces funcionario para ser favorecidos en licitaciones de la paraestatal.

En abril de 2016, Lozoya negó tener relación con Mossack Fonseca, un despacho con sede en Panamá señalado como “experto en paraísos fiscales”, despacho nombrado en la investigación periodística internacional conocida como Panamá Papers, a pesar de ello, el presidente Peña lo protegió.

Hace unos días Emilio Lozoya fue inhabilitado por 10 años por la Secretaría de la Función Pública, para ejercer cualquier cargo como funcionario por mentir en su declaración patrimonial y supuestas irregularidades en la adquisición de Fertinal y pagar un sobrecosto de 620 millones de pesos, este es el caso que lo tiene al borde de la cárcel.

Hay preguntas básicas sobre las acusaciones de Lozoya Austin. ¿Quién más estaba enterado de la compra? ¿Quiénes lo protegieron desde los más altos niveles? ¿En verdad el presidente Enrique Peña Nieto no sabía nada? Si la Fiscalía de Alejandro Gertz Manero va sobre Lozoya, también tiene que ir sobre la red de corrupción, aunque eso quiera decir ir en contra del pacto de perdón o impunidad entre Peña Nieto y López Obrador.

Lo cierto es que todos los caminos te llevan a Peña Nieto ¿López Obrador se atreverá?

Entre Palabras

Mientras el estado de Michoacán arde, sicarios y miembros de los carteles se pasean intimidando a los pobladores, el presidente López Obrador se encuentra en una guerra con periodistas.

¿De verdad no hay cosas más importantes que resolver?

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