Debemos tratar a los demás de manera que,

a su muerte, no nos queden remordimientos.

Con justicia y, a ser posible, honradez.

Haruki Murakami

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Las elecciones intermedias y la consulta ciudadana para enjuiciar a los políticos del pasado deben haberle puesto los pelos de punta al Pejelagarto, y es que no se necesita ser un matemático para entender que los números no le dan. Por eso están muy molestos y han decidido emprender una campaña para culpar al que se le ponga enfrente, así ya le pegó a los de clase media, a los que tienen una licenciatura para arriba y obviamente sigue con los periodistas y medios de comunicación, la cosa no va a parar ahí porque a medida que pasa el tiempo el tabasqueño se va a radicalizar más.

En la elección pasada que costó 19 mil millones 593 mil pesos, no esperaban una nutrida participación ciudadana, el abstencionismo les beneficiaba para sus planes de continuidad, pero los ciudadanos mostramos que cuando no nos convencen con resultados, entonces habrá que reclamarles con el instrumento que nos da la democracia que hemos construido, es decir el voto, con ello perdieron 20% de sus posiciones en la Cámara de Diputados y en la Ciudad de México nueve alcaldías, un territorio que fue su bastión desde 1997.

Por otro lado la charada de consulta para enjuiciar a los ex presidentes, que siempre fue una vacilada y que López Obrador nunca tuvo la intención de llevarlos a juicio, terminó siendo protector de “la mafia del poder”, se confirmó el pacto de impunidad con el “peñanietismo” y el fiscal del presidente, que es autónomo de nombre pero no de actos, no ha hecho su trabajo ni lo hará, en ese contexto la ciudadanía prefirió disfrutar de su domingo y no participar en una tomadura de pelo que costó 528 millones de pesos, no le hicieron el juego a los morenos que solo sumaron algo así como 7 millones de participantes que se podría asemejar al voto duro del partido del presidente.

En ambos casos y aunque no les guste a los más recalcitrantes, el Instituto Nacional Electoral hizo un buen papel, en el ejercicio del 6 de julio votaron más de 6 millones de mexicanos, no hubo mayores problemas y la sociedad quedó satisfecha con el proceso, igual que en el 2018 cuando llegaron al poder los de la 4T. En la consulta se instalaron el 99.98% de mesas receptoras, hubo funcionarios, lo que no hubo fueron participantes, se promovió que los ciudadanos acudieran, pero la respuesta fueron mesas desiertas.

Desde la llegada de López a Palacio Nacional la consigna es clara, terminar con todo aquello que no se pueda someter, así han ido por los institutos autónomos y el INE ha estado en la mira de López y los suyos. Si bien hay cosas que pueden mejorar, no es una institución que deje dudas de su trabajo, la confianza en el instituto se restauró con la elección de López Obrador y que nadie impugnó.

Pero ante la falta de resultados, los muertos, la pandemia, el crimen y una larga lista, los morenos corren el riesgo del voto de castigo, ya lo sintieron, ellos se beneficiaron de ese fenómeno ante la corrupción y resultados de los gobiernos del PAN y PRI, así que deben estar muy preocupados. Ellos entienden que para lograr la continuidad de la 4T más allá de López Obrador, deben someter al INE, tener más dependientes de los programas sociales y seguir una narrativa de éxito, aunque la realidad sea otra.

Así que en eso de la revocación de mandato les pueden dar un susto y no es que se vaya el presidente, será una buena medición para el 2024… pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

Gatell se resiste a que se aplique una tercera dosis de vacuna contra el Covid-19, pero en EU será una realidad. ¿Sigo esperando cuando se irá a despachar a la OMS?

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Hasta la próxima.