Acusarme de corrupción es como detener 

a la madre Teresa de Calcuta porque una niña 

pequeña de su institución ha robado una manzana. 

Silvio Berlusconi 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Ya todo está listo para que Claudia Sheinbaum deje el cargo para irse a una campaña muy anticipada en la búsqueda de la candidatura presidencial. En la entrega anterior enlistaba los problemas de la Ciudad de México que deja sin resolver. Apenas antier se colapsó la línea 9 del Metro por lo que miles de usuarios sufrieron un calvario para regresar a casa, ¿Qué pensarán de la funcionaria? ¿Le darían su apoyo para la candidatura?, pero ella ya se va y para eso le van a llenar la Plaza de la República con miles de acarreados que la van a vitorear, le van a gritar ¡presidenta, presidenta! a quien fue electa para seis años y que no va a cumplir con su palabra de terminar el encargo, eso se llama engañar y es falta de honestidad esa que pregonan desde Palacio Nacional. 

Pero la cosa se le pone complicada porque Marcelo Ebrard comienza a marcarle la agenda, fue él quien les dio el empujón para pedir licencia o renunciar a sus cargos, Ebrard se registró primero y ya le comienzan a mostrar su apoyo varios gobernadores, legisladores y hasta opositores que saben que la alianza Va por México al día de hoy no tiene posibilidad de ganar el año que viene. También se siente la mano de Yeidckol Polevnsky, quien incluso trae pleito con Mario Delgado y que nunca ha dejado de apoyar a Ebrard y fue clave en la campaña de López. Además de que Claudia se ha empantanado en aquello de los números y Ebrard va subiendo en las preferencias, quizás en la oficina presidencial tampoco lo tenían contemplado. 

Resulta sintomático el video del reclamo que Sheinbaum Pardo le hizo al gobernador de Sonora Alfonso Durazo que parece decantarse por Marcelo, y es que sus cercanos no paran en aquello de las reuniones con la cúpula partidista, hacen amarres para obtener su apoyo, ese mismo que le prometieron a la científica, pero parece que no termina por llenarles el ojo. Así que el escenario comienza a cambiar y no se debe olvidar aquella alianza entre Marcelo y Ricardo Monreal que le ha ganado varias partidas a la jefa de Gobierno. Primero, el zacatecano metió mano en la elección intermedia y perdieron nueve alcaldías como la Cuauhtémoc donde Sandra Cuevas se ha dado vuelo en su encontronazo con Sheinbaum Pardo. Segundo, Monreal le acotó a la gente de Claudia en el Senado como Martí Batres que buscaba una reelección en la presidencia de ese órgano legislativo y terminó refugiándose en el gobierno de la Ciudad. 

Por cierto, en el Congreso de la Ciudad de México ya está todo planchado para que el viernes en un periodo extraordinario se le otorgue el permiso a Claudia Sheinbaum y se nombre a Batres Guadarrama como suplente, se le va a cumplir su sueño porque en el 2018 buscó la candidatura, pero López Obrador se decidió por la científica. En una charla con colegas periodistas en la sala de prensa del Congreso de la Ciudad coincidían en llamarlo “porro”, que solo es un operador con mano dura, pero al asumir el cargo lo desactivan para que lo busque en el 2024 y cualquier otro de elección popular, su destino será la lista de plurinominales para ir de nuevo al Senado o la Cámara de Diputados. 

En este momento el gallinero de funcionarios del Gobierno de la CDMX está alebrestado porque varios quieren seguir a su patrona y dan por hecho que será la ungida, pero de no ser así, van a tener que buscar otras opciones. Aunque lo interesante del tema es que, con la llegada de Batres, el deslinde de Rosa Icela, la que ni en encuestas destaca la titular del Bienestar, Ariadna Montiel Reyes y el anclaje de Omar García Harfuch a seguridad, se queda libre el camino para una posible candidatura de Ricardo Monreal para la capital porque ni Sheinbaum, ni Batres van a decidir, tendrán que obedecer al Pejelagarto… pero mejor ahí lo dejamos. 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. 

Hasta la próxima.