No veo la gracia de tener 80 millones de personas

en línea si todo lo que están haciendo al final

es hablando con fantasmas en los suburbios.

Umberto Eco

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

El presidente López Obrador tiene vocación de candidato y es precisamente en las campañas políticas o en el jugueteo previo donde se siente pleno, con su administración queda claro que fue un excelente líder social que manejaba a las masas, pero un pésimo administrador público ya como jefe del Ejecutivo, y mire, podrán decir misa, pero ahí queda la evidencia y sus números que no son nada buenos en prácticamente todos los rubros.

En ese contexto de fracaso pero que intentan levantar todas las mañanas con una narrativa positiva y que se refuerza con las opiniones de sus propagandistas, que cada vez son menos, el presidente habló el lunes pasado como lo que es, un líder de partido y un jefe de grupo, minimizó los actos de violencia, las malas prácticas y la corrupción en el proceso interno de su partido señalando junto son la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum que solo fueron casos aislados, pero para que no nos cuenten, las redes sociales están inundadas de videos sobre acarreo, compra de voto, gritos, sombrerazos y hasta escupitajos, así les gusta vivir a los morenos su “democracia”, una guerra por los huesos para perfilar las elecciones futuras.

Quizás esta sea una forma de entender el odio contra el Instituto Nacional Electoral que se destila desde Palacio Nacional y que hasta el mismo secretario de Gobernación Adán Augusto López se avienta la puntada de que “ya lo van a desaparecer los diputados”, algo parecido dijo Claudia Sheinbaum, ¿Se imagina que sucedería si una declaración así hubiera salido en los tiempos de Peña o Calderón? ¿Qué hubiera dicho el Pejelagarto al respecto?

No pueden ocultar que hay consigna para meterle mano al INE, quieren un árbitro a modo y fuera a Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, que tienen sus grandes pecados, pero que están dentro de la normatividad y tiempos. Con un instituto frágil se terminó el rigor para hacer lo que se les venga en gana y violentar o hacer los numeritos como el del pasado fin de semana, luego decirse diferentes y superiores morales.

Claro que el INE es perfectible, claro que se puede gastar menos y buscar a las personas ideales para su manejo, pero no como quiere el presidente al que le urge su Reforma Electoral para blindarse luego de que en septiembre del 2024 deje el cargo, sabe que el tiradero es mayúsculo y la crisis que heredará será descomunal, por ello no quiere falla en aquello de pasar la estafeta a quien le cubra la espalda.

 Por cierto, hay molestia en Palacio, porque a pesar de las presiones y las negociaciones que ya se hacen previo al inicio de los trabajos legislativos que iniciarán el 1 de septiembre, los priistas y panistas siguen en lo mismo, no le van a pasar las iniciativas que quiere López para cerrar el sexenio, aprendieron el camino con la Reforma Eléctrica, aunque su “triunfo” fue una minucia, ellos lo van a tomar como que si se le puede ganar al presidente.

No, por más que nos digan que los morenos son ejemplo de democracia pues simplemente no, aunque quieran minimizarlo no se puede, son caníbales como en los mejores tiempos cuando las tribus perredistas se disputaban los cargos. Insisto, con la política de puertas abiertas del 2018 se importaron los mañosos y se formaron nuevos, que bien les caería que leyeran su cartilla moral… Pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.