La televisión no es sólo instrumento de comunicación;

es también, a la vez, paideía, un instrumento ‘antropogenético’,

 un médium que genera un nuevo ánthropos,

un nuevo tipo de ser humano.

Giovanni Sartori

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Los primeros días del mes han trascurrido con una vorágine informativa y ya encarrilados en el proceso electoral de las intermedias, en ese marco se siente cómodo López Obrador, le gusta y no va a dejar pasar la oportunidad de entrarle al tema, es una tentación para quien fuera tres veces candidato a la presidencia y de eso depende la continuidad de su proyecto llamado 4T.

Por eso le interesa mucho que no le corten las transmisiones de las mañaneras, pues es en ese espacio televisivo es donde se siente presidente, desde ahí toma las decisiones más importantes y algunas son a botepronto que repercuten a todos los mexicanos. La mañanera que comenzó como un ejercicio inédito en todo el mundo, se ha transformado en una picota electrónica, desde ahí el tabasqueño enjuicia al que se le pegue la gana y luego se cierra la pinza en las redes sociales con las hordas de violentos bots y adoctrinados en las redes sociales.

Eso que denomina el presidente como un diálogo circular, se convirtió en un show medianamente entretenido, con rutinas predecibles y frases hechas, bueno hasta con grotescos personajes que salen al paso para que el caudillo no sea cuestionado por los PERIODISTAS, ahí en las primeras filas se miran los lambiscones, el falso pirata, la corredora keniata, el baquero caliente, el ridículo del moño y otros más, todos listos para que al chasquido de Ramírez Cuevas entren en acción.

No se puede negar que la mañanera es un ejercicio comunicativo en el estricto sentido, pero no es un informativo puro, porque el presidente ejerce, y que bueno, su libertad de expresión, de crítica y al mismo tiempo es un ejemplo de instrumento propagandista, desde nos ha regalado muestras de su religiosidad presentando el detente, hablando de Cristo y pasajes de la Biblia, de su conservadurismo al no entrarle de frente al tema de los feminicidios y la interrupción del embarazo, también señala a los corruptos del pasado, insisto que bueno, y exonera a quien le es afín.

Protege a su hermano y califica a los fajos de billetes que se embolsó como aportaciones, justifica el gasto millonario para un estadio de beisbol que implica a Pío, desestimó la investigación que dio a conocer los contratos de su prima, los del hijo de Bartlett, los de Zoé Robledo, la corrupción de Ana Gabriela Guevara, y una lista más que pueden inferir en el voto de la ciudadanía, habla de los programas sociales y de los millones que reparte a los más pobres, y que bueno que lo haga, pero eso también se interpreta como propaganda y todos los gobiernos lo hacen.

Las reglas para la elección son muy claras, no se trata de censura por parte del Instituto Nacional Electoral, sino de respetar las reglas de la contienda, seamos claros, López guarda un rencor agudo desde la elección del 2006 y el supuesto fraude que colocó a Felipe Calderón en la presidencia, por eso el inquilino de Palacio Nacional se ha declarado defensor electoral, dice que va a denunciar en lo que se anticipa como una intromisión, pero resulta preocupante que el presidente ya descalifique al árbitro que avaló su triunfo en 2018 y no le pichicateo nada.

Si no les gustan las reglas tendrían que haberlo legislado, y se podrá en un futuro cercano, pero por ahora se debe jugar con lo que se tiene, con lo que corresponde, respetar la ley sin más ni menos, es el presidente y no vale aquello de que “al diablo con las instituciones”, el Ejecutivo es una de ellas, la investidura presidencial, aunque ya sabemos de qué lado batea el tabasqueño.

Entre Palabras

Ser aplaudidor del sistema le ha dejado dividendos al youtuber Paul Velázquez, será candidato a diputado federal por Morena. Así los pagos y los personajes.

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Hasta la próxima.