No hay necesidad de separar al monarca de la mafia:

toda autoridad es igualmente mala.

Oscar Wilde

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. En estos últimos días se ha hablado de la consulta del domingo pasado y hay quien dice que no se vio reflejado para nada el poder de convocatoria que todavía tiene el presidente López Obrador, sin embargo, él quería participación ciudadana y al mismo tiempo anhelaba el resultado que no fuera vinculante tal y como sucedió, eso le permite golpear al INE, a Lorenzo Córdova y Ciro Murayama de quienes diputados de Morena y el PT ya exigen juicio político para sacarlos del instituto.

Si los morenos están pensando que la siguiente consulta será un mero trámite para que el presidente de la República ratifique su estancia en Palacio Nacional, se equivocan, la revocación del mandato se les va a complicar, no falta tanto tiempo, la 4T sigue haciendo agua por todos lados y esos 30 millones de personas que votaron a favor del Pejelagarto en el 2018 están disminuyendo, tan solo se cuentan 7 millones de participantes el domingo pasado, se le puede dar lectura como el voto duro del partido de López.

No se puede negar que los adversarios de la 4T ya preparan una campaña en contra del Ejecutivo para que la gente salga a votar en su contra, en un ejercicio que será la antesala de la elección en el Estado de México, la más representativa antes de la sucesión presidencial del 2024 y eso los debería tener preocupados, más allá de lo político, son los resultados que no llegan los que les dan sustento a las protestas.

Así estamos sumidos en la posibilidad de la escasez de gas natural y lejos de conciliar que los precios bajen, que es importante, prefieren chocar con empresarios y distribuidores. Pero no solamente es este combustible, la gasolina se encuentra en su precio más alto y el cobro de la luz se ha incrementado pese a la promesa de que no iba a suceder, obviamente esto contribuye a la escalada de precios que los más pobres lo recienten y que los programas sociales también se afectan al disminuir el poder adquisitivo.

El presidente en su afán de construir una narrativa exitosa, que va en contrasentido de la realidad, se ha peleado con enemigos imaginarios, ya se peleó con empresarios, con científicos e intelectuales, lo mismo que con la clase media a la que responsabiliza de que Morena perdió nueve alcaldías, que son los más difíciles de convencer por su nivel académico y ahora va con los padres de familia por el regreso a clases en un panorama sombrío por la pandemia, no hay garantías de nada, eso no se va a olvidar a la hora de votar.

Como dice López Obrador “el pueblo está muy avispado”, así se lo cobró en el 2000 al PRI con la llegada de Vicente Fox, luego a Felipe Calderón en el 2012 con el arribo de Peña Nieto y en el 2018 al PRI con la llegada de Andrés Manuel López Obrador. ¿Por qué tendría que ser diferente?

Así que deberían estar preocupados, porque además de la lista de problemas sin resolver, pandemia, inseguridad y crisis económica, sus delfines están tocados, cada error representa perdida en su capital político. En lo personal no soy partidario de que se fuera el presidente, pero la ley ya está ahí junto con esa posibilidad, la mejor campaña son los resultados… Pero mejor ahí la dejamos.

Entre Palabras

¿Ahora los militares repartirán cilindros de gas? ¿Ni ellos cuestionan al presidente?

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Hasta la próxima.