Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre,

no puede destigrarse,

el hombre vive en riesgo

 permanente de deshumanizarse

José Ortega Gasset

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Ya no sorprende la insensibilidad e irresponsabilidad del presidente de la República, sabemos que cuando los temas le molestan es puro estómago y va contra quien se le ponga enfrente, así se maneja desde el primer día de su administración en que tomó la decisión de ir como venganza en contra de los medios de comunicación y los periodistas que ha metido a todos en el mismo saco y todo por hacer su trabajo, aunque luego remata “con sus horrorosas excepciones” y se refiere a sus afines.

Ahí quedan los llamados de instancias internacionales para que López deje de estigmatizar a los reporteros, claro que en Palacio Nacional han hecho caso omiso como lo hacen en otras latitudes donde si es una dictadura, aquí solo un remedo que resulta peligroso para las libertades, esas que ellos ayudaron a construir, que no nos regalaron y que ahora tienen la maldita tentación de coartar o de que aparezca un loco queriendo quedar bien y sea violento. México sigue siendo el país, que no está en guerra, más peligroso para ejercer el periodismo y en lo que va de la 4T han perdido la vida 46 periodistas, nada más por eso debería haber sentido común.

Luego de que Jesús Ramírez Cuevas cruzara a López Obrador con la publicación del número de celular de Natalie Kitroeff reportera del NYT, se echó a andar la maquinaria propagandista donde los jilguerillos del régimen se dieron vuelo insultando a la comunicadora y alabando al mandatario. Luego se vino aquello de las filtraciones de números telefónicos del gabinete y figuras de la 4T para terminar con el número del hijo mayor del presidente, aquí se lo dije, mal por todos lados, pero el que debería ser ejemplo desató aquella guerra de filtraciones, pero cuando le tocó a su vástago dijo que eran “muy vergonzoso” que se hayan filtrado el número de teléfono de su hijo José Ramón López Beltrán.

Ayer en las redes sociales periodistas como Laura Brugés, Areli Paz, Ana Paula Ordorica, Azucena Uresti y Lourdes Mendoza, así como la actriz Laisha Wilkins y la politóloga Denise Dresser, echaron a andar la campaña “Cambia el número”, como respuesta a lo realizado por AMLO.

“La filtración de datos personales de periodistas no se debe tomar a la ligera y más en un país donde es peligroso ejercer este oficio”, señalan las periodistas. Al marcar a los números indicados existe un mensaje “En los últimos seis años, 43 periodistas han sido asesinados en México. A diferencia de este teléfono, hay algunos números que no se pueden cambiar. Ayúdanos a decir la verdad, cambia el número”, refiere el mensaje.

Afortunadamente las participantes lograron la simpatía de las mayorías, pero también sufrieron ataques de los propagandistas como Epigmenio Ibarra que en otro tiempo hubiera mostrado apoyo, pero ahora solo atina a decir que es una campaña en contra de López y su corcholata.

Su mensaje fue “¡Qué extraño…! ¿Por qué estarán compartiendo las voceras de la derecha, el MISMO número telefónico -con todo y un video panfletero- diciendo que es su número?”, siempre tratando de minimizar y cambiar todo a conveniencia de ellos.

Desde aquí solidaridad con todas las participantes y repudio para un régimen que no aguanta la crítica. Pero ellos se van y los reporteros seguiremos haciendo periodismo, aunque no quieran… pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.