La política es el juego de la discriminación
entre el amigo y el enemigo.
Jacques Derrida

Arturo Suárez Ramírez

Estimados amigos lectores, gracias por su tiempo para la lectura de la presente columna publicada en tan prestigiado medio de comunicación. En el Partido Revolucionario Institucional todo está planchado y es cuestión de tiempo para que la figura del ex Rector de la UNAM, llegue a ser el presidente de ese instituto.

No ha sido fácil encontrar cohesión y consenso entre la cúpula más arcaica y recalcitrante de los priistas, todos se jalan la cobija. También entienden que puede ser la última llamada para reconstituirse como un partido que reconquiste, primero a sus bases, que recobre la credibilidad hacia adentro y después a ver si son capaces de convertirse en una alternativa real para la ciudadanía, que por cierto olvidaron por años y la usaron como carne de cañón.

La realidad los alcanzó, hoy por hoy son un partido débil, con una bancada en las cámaras ínfima y supeditada al gobierno lopezobradorista, claro hasta que se rompa la armonía y llegue el próximo proceso electoral en 2021. Por ahora sus gobernadores poco pueden hacer, ya que han sido incapaces de entregar buenas cuentas y a varios que podrían tomar el control del partido, se les ve más cerca de Andrés Manuel López Obrador que del propio PRI.

Los hechos están ahí, los rotundos fracasos electorales después de la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República, se fundamentan en el hartazgo ciudadano y la corrupción cínica y vil de los funcionarios del sexenio pasado. Por ello, ni a billetazos ganaron nada y fracasaron una y otra vez. Manlio Fabio Beltrones, se fue por la puerta de atrás con el orgullo arrastras.

Enrique Ochoa Reza, terminó siendo un lastre para la campaña de José Antonio Meade. René Juárez Cisneros, no le quedó de otra más que levantar la mano triunfal de AMLO. Y Claudia Ruiz Massieu, levantar los pedacitos y el tiradero de la fiesta.

En ese contexto, y con una crisis de liderazgos, es que buscan que la figura de José Narro Robles, ex rector de la máxima casa de estudios, mandé un mensaje positivo a la sociedad. La única que falta por doblar las manos es Ivonne Ortega Pacheco, quien también pretende el cargo, pero al final ya sabemos que es Narro, y que le debe su lealtad a Peña Nieto.

Entre Palabras

Los caprichos del presidente. AMLO terminó imponiendo a sus incondicionales en la Comisión Reguladora de Energía, pero no basta ser honesto, sino la capacidad para hacer las cosas, el conocimiento en temas específicos.

¿Usted se dejaría realizar una cirugía por alguien que carece del conocimiento médico y la técnica? Eso sí, es una persona muy honesta. Se llama sentido común…

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Muchas gracias y hasta la próxima.

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