Enrico A. Ruiz

Por primera vez en la historia moderna, se prevé que la población mundial disminuya en el próximo siglo, lo que traerá consigo una revolución en la historia de nuestra civilización humana y cambios profundos en la forma en que las personas viven sus vidas. La población mundial actualmente se sitúa en torno a los 7 mil 800 millones de personas.

Se pronostica que ese número crecerá en las próximas décadas y alcanzará su punto máximo en 2064 con alrededor de 9,700 millones de personas, antes de caer a 8,800 millones para 2100, según un nuevo estudio publicado en The Lancet. Según Stein Emil Vollset, autor principal del estudio y profesor de Salud Global en el Instituto de Medición y Evaluación de la Salud (IHME), la última vez que la población mundial disminuyó fue a mediados del siglo XIV, debido a la Peste Negra.

Si su pronóstico es correcto, será la primera vez que la disminución de la población se debe a la baja de la fertilidad, a diferencia de eventos como pandemias o hambrunas. Hasta 23 países podrían ver reducida su población en más del 50%, incluidos Japón, Tailandia, Italia, España, Portugal, Corea del Sur y otros países marcados por una baja tasa de natalidad y el envejecimiento de la población. Incluso China, un país que a menudo se asocia con un crecimiento demográfico desenfrenado, se prevé que caiga de mil 400 millones de personas en 2017 a 732 millones en 2100.

Si bien la tendencia mundial es de disminución de la población mundial, se pronostica que algunas partes del mundo experimentarán un aumento de población. Esto incluye el norte de África, Oriente Medio y, sobre todo, el África subsahariana, que se triplicará en el transcurso del siglo de mil 30 millones en 2017 a 3 mil 70 millones en 2100. El nuevo estudio realizado por investigadores del IHME en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington analizó cómo la mortalidad, la fertilidad y la migración afectarán a la población mundial en los próximos 80 años, utilizando datos del Estudio de carga global de enfermedades de 2017.

También explica cómo la guerra, los desastres naturales y el cambio climático podría afectar el número de muertes en diferentes partes del planeta. Las razones detrás de la disminución de la población mundial son complejas, aunque se sustenta en una tendencia general hacia tasas de natalidad más bajas, impulsada por el empoderamiento femenino y el acceso a la anticoncepción.

Según Vollset, “Hay dos factores clave: mejoras en el acceso a la anticoncepción moderna y la educación de niñas y mujeres. Estos factores impulsan la tasa de fecundidad (esto es, el número promedio de hijos que una mujer da a luz a lo largo de su vida), que es el factor determinante más importante en una población. Se pronostica que la tasa de fecundidad total mundial disminuirá constantemente, de 2.37 en 2017 a 1.66 en 2100, muy por debajo de la tasa mínima (2.1 nacidos vivos por mujer) que se considera necesaria para mantener las cifras de población”.

Además, veremos muchos cambios radicales en el poder geopolítico y la forma en que miles de millones de personas viven sus vidas en todo el mundo. Uno de los principales cambios lo traerán ciertos países que experimentan una disminución dramática en el número de adultos en edad laboral, lo que a su vez podría ejercer presión sobre su economía e influir en el equilibrio de poder geopolítico en el mundo.

Queda por ver cómo se gobernará este mundo de múltiples superpotencias, pero se pronostica que China superará a los Estados Unidos y se convertirá en la economía más grande para 2035 según el producto interno bruto (PIB) total más grande. Sin embargo, si sus estimaciones son correctas, Estados Unidos reclamará el primer puesto para 2098.

Las consecuencias probables son que África y el mundo árabe darán forma al futuro, mientras que Europa y Asia perderán su influencia. A finales de siglo, el mundo será multipolar, con India, Nigeria, China y Estados Unidos como potencias dominantes. La nueva investigación también argumenta que el mundo tendrá que cambiar la forma en que ve la migración.

Aunque las últimas décadas han visto un resurgimiento de gobernantes nacionalistas y una creciente hostilidad hacia los inmigrantes, el informe sugiere que muchos países tendrán que optar por políticas de inmigración más liberales simplemente para mantener el tamaño de su población y apoyar el crecimiento económico.

En última instancia, si las predicciones son al menos la mitad de precisas, la migración se convertirá en una necesidad para todas las naciones y no en una opción. Los impactos positivos de la migración en la salud y las economías son conocidos a nivel mundial. La elección que enfrentamos es si mejoramos la salud y la riqueza al permitir el movimiento planificado de la población o si terminamos con una subclase de mano de obra importada y sociedades inestables. El estudio puede encontrarse en: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)30677-2/fulltext.