• Las Malas Palabras de esta semana tienen que ver con los SÁTRAPAS, esos representantes de la ciudadanía que, ungidos de poder, degeneran su personalidad en una tríada oscura que les permite actuar sin miramientos 

Marta Obeso / @MartaObeso 

El imperio persa ofreció al mundo los primeros sátrapas de la humanidad. Gobernantes provenientes de la nobleza que, al ejercer toda la fuerza del poder, se convirtieron en seres ARBITRARIOS que se asumían capaces de realizar grandes tareas, creían saberlo todo, y bajo el argumento de que el pueblo esperaba de ellos grandes cosas, comenzaron a actuar como seres NARCISISTAS, MAQUIAVÉLICOS y PSICÓPATAS. 

Ejemplo de sátrapas hay muchos en la historia de la humanidad, hombres y mujeres que con frecuencia externan matices que superan el comportamiento DESPÓTICO que les caracteriza; lo que ha llevado a investigadores a proponer tratamientos médicos con los que se puede atender psiquiátricamente a quienes hasta podrían ser diagnosticados de padecer el síndrome de Hubris, que no es otra cosa que el comportamiento SOBERBIO y ARROGANTE de un individuo que ostenta el poder. 

Desarrollar un ego desmedido y externar DESPRECIO por la opinión de terceros, son otros de los síntomas que externan los sátrapas que están siendo víctimas de un trastorno emocional que los AFECTA inconscientemente, desvirtuando la misión de la encomienda que el pueblo le ha confiado. 

Esos líderes con una gran confianza en sí mismos, son los más propensos a convertirse en auténticos sátrapas, PREPONTENTES, DESMESURADOS que, sobrevalorando sus virtudes, se convierten en individuos INADAPTADOS que DETERIORAN el entorno político en el que se desenvuelven. 

Los patrones se repiten una y otra vez entre los políticos mexicanos y comienzan a ser tan evidentes, que cada vez nos acercamos más a la posibilidad de que en lugar de la revocación de mandato se exija a los gobernantes someterse a estudios para evaluar AFECTACIONES mentales que deriven en TRASTORNOS de la personalidad. 

Son muchos los estudios que se han realizado para conocer los cambios psicológicos y bioquímicos que la ostentación del poder produce en las personas, y la historia está repleta de leyendas de orgullo desmedido de quienes se han atribuido la victoria. 

El número de enfermos de poder va en aumento y hablar de un cuadro de DEMENCIA, no es opción, aunque estén locos de atar. Recuperar el sentido común, la decencia y entender la oportunidad que se tiene de poder servir a la sociedad, podría ser la cura; pero el poder es una DROGA que les genera pensamientos mesiánicos y los poderosos jamás habrán de reconocer su desmedida AMBICIÓN como una enfermedad. 

Ante esta preocupante realidad, los ciudadanos nos encontramos en el reto de RENUNCIAR al paternalismo al que estamos acostumbrados, poner más atención en los hechos y, sobre todo, ser sensatos y valorar si la autoridad se está conduciendo de forma razonable y dejar de permitir que alguien más piense por nosotros.  

Debemos de tener presente que la locura de los sátrapas es multiplicativa, y que la enfermedad que convierte en seres omnipotentes a quienes nos gobiernan, ha estado presente a lo largo de toda la historia de la humanidad. Debemos reconocer que es un trastorno psiquiátrico provocado por la ostentación del poder y potenciado por el éxito, reconocible con facilidad y que exige de la intervención médica para mitigar sus consecuencias.